Zueco, Luis – Entrevista

Luis Zueco, natural de Borja, Zaragoza (1979).

Es Ingeniero Técnico Industrial e historiador.

En 2011 vio la luz su primera novela que como el resto, tienen temática histórica donde combina suspense y thriller.

Colabora con varios medios de comunicación.

Amante de los castillos y la fotografía.

Entrevista realizada por Begoña Curiel para ELD.

Para que el lector de esta entrevista se sitúe. Cuéntenos qué relación tiene con las piedras desde que era pequeño. Y en especial con la de los castillos.

Yo nací en Borja, una localidad de Zaragoza que conserva los restos de un castillo, en el que yo jugaba de pequeño. Además, mi tío es un gran defensor del patrimonio y compró un castillo en ruinas para recuperarlo y desde entonces estoy acostumbrado a estar entre piedras y edificios históricos. Actualmente gestiono el Castillo de Grisel, habilitado como hotel con encanto; y en breve se abriré el Castillo de Bulbuente, también para uso turístico.

Ha concluido la publicación de una trilogía ambientada en distintos períodos de la Edad Media (“El castillo”, “La ciudad” y “El monasterio”) y asegura que esta época tan extensa es muy desconocida pese a que se ha novelado en múltiples ocasiones. ¿Por qué?

La Edad Media son 1.000 años, todavía hay para muchas novelas. Además la mayoría de las publicadas han repetido temáticas, personajes y escenarios. Y por si fuera poco, es el periodo histórico más apasionante de Europa, donde se han forjado nuestras señas de identidad cultural y gran parte de nuestro paisaje.

Es director del castillo de Grisel, un alojamiento en tierras zaragozanas. Tiene que ser un gustazo tener este escritorio como cobijo, ¿no? (Permítame que le diga que me da mucha envidia…) ¿Es donde mejor se inspira o puede escribir donde sea?

Sí, es un privilegio. Además ahora estamos restaurando y acondicionando un segundo castillo en Bulbuente. Son escenarios especiales y en efecto, gran parte de mis textos los escribo en ellos y, sobre todo, me sirven de inspiración.

Los escenarios de sus novelas son tan protagonistas como sus personajes. ¿Es algo perfectamente planificado o es que dichos escenarios siempre le crecen en sus tramas?

Es una de mis señas de identidad, no me gustan las novela en que los escenarios no son importantes, donde no se trabajan. El escenario es clave en una novela, como lo son la trama y los personajes.

¿La intriga, el misterio, el suspense son ingredientes necesarios siempre en sus novelas?

Sí, pero de una en otra varían en importancia. Hay novelas como El monasterio o La ciudad con mucha intriga y misterio; y otras como El castillo o Tierra sin Rey donde prima la acción, pero también hay pequeñas dosis de suspense.

La documentación para realizar sus obras supongo que es una tarea más larga y/o ardua que el proceso de escritura.

Para mí es de las más apasionantes, disfruto mucho documentándome. Se aprende mucho, cuando empiezas la investigación de un personaje o una época nunca sabes lo que te vas a encontrar.

¿Qué lee normalmente Luis Zueco además de novela histórica? (¿Siempre del Medievo?) Y fuera de la novela histórica, ¿cuáles son sus libros favoritos?

Leo de todo, me encanta la novela negra o la narrativa contemporánea. Y mi escritor favorito siempre he dicho que es García Márquez y mi novela de cabecera Cien años de Soledad.

Muchos autores afirman que escribían desde pequeños. ¿Cuáles fueron sus comienzos, fue un entretenimiento, una necesidad vital como aseguran algunos?

Yo escribí una novela de más de trescientas páginas con trece años y la encuaderné yo mismo. Siempre he escrito, pero en mi etapa universitaria tenía menos tiempo, por eso no empecé antes a publicar, tuve que terminar mis estudios.

¿Los escritores nacen o se hacen? Aunque la experiencia cuenta, ¿cree que en esta separación?

Yo creo que ambas cosas, tiene que haber una necesidad de escribir, pero luego la clave es el trabajo. Hay que sentarse y tener algo que contar, crear personajes, ambientar la trama, es mucho esfuerzo y se necesita gran disciplina.

¿Qué espera o desea más que le ocurra a sus lectores? ¿Que aprendan o disfruten? ¿Y en qué porcentaje?

Que disfruten y despertarles interés porque quieran aprender.

Estudió ingeniería e historia. ¿Cómo y en qué medida ha influido su formación en su carrera de escritor?

La ingeniería es muy dura y te exige al máximo. Cuando terminas la carrera nada te parece ya difícil y te proporciona una rutina de trabajo fantástica. La historia te da una formación y una base para escribir inmejorable, sobre todo si es novela histórica.

El silencio en la escritura nada tiene que ver con el ruido de las promociones. ¿Qué le gusta y disgusta más, si es que esos son los términos que utilizaría?

Son campos totalmente distintos, a mí me gustan ambos. Creo que es positivo el alternarlos, ambos forman parte de la profesión de escritor.

Desde que empezó a escribir y a publicar hasta la actualidad, ¿cómo cree que ha evolucionado a lo largo del tiempo en sus novelas?

Son todas distintas, creo que cada vez son más completas y equilibradas. Sé que aspectos debo cuidar más, cuales se me dan mejor o peor.

¿También fue para usted una aventura publicar? Cuéntenos cómo llegó a ese momento.

Desde luego, una total odisea. La clave fue no abandonar, seguir insistiendo. Tenía claro que quería llegar a publicar con una editorial importante y nunca me rendí. El problema es que es cada vez más difícil publicar una primera novela y no debería ser así.

¿Recuerda ese primer momento en el que pudo ver y tocar su primer libro publicado?

Sí, claro. Es muy emocionante, porque hasta ese instante no te das cuenta de lo que has llegado hacer. Lo mismo que la primera vez que lo ves en una librería o que ves que alguien lo está leyendo. Ahí te das cuenta que todo el tiempo dedicado ha valido la pena.

¿Es más complicado ese primer momento que la segunda novela, si la primera ha tenido éxito?

Posiblemente sí. Cada novela es distinta, si la anterior ha sido un éxito la presión es mucho mayor y eso no es bueno. El mundo del libro es muy duro, cada lanzamiento es una incógnita y pones muchas ilusiones.

Las redes sociales son hoy en día todo un filón para –entre otras cosas– darse a conocer en el mundo de la literatura. ¿Qué es peor, que no le hagan comentarios o que no sean buenos?

Casi diría que no te hagan, porque eso significa que no la está leyendo nadie.

Además de su negocio y escribir novelas que no es poco, también publica trabajos de investigación, artículos de divulgación histórica, participa en congresos… ¿Cómo lleva lo de esta agenda tan apretada?

Hay cosas que he tenido que dejar, como la fotografía, y me apasiona. Por ahora puedo realizar casi todo lo que me propongo, pero también soy consciente que llegará un momento que ya no tendré tiempo suficiente. Aunque espero que todavía falte mucho para eso.

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