Valcárcel Pío de Saboya y Moura, Antonio – Conde de Lumiares

Autores alicantinos por María Ángeles Salas:

LAPIDA AYUNTAMIENTO CONDE DE LUMIARES

Antonio Valcárcel Pío de Saboya y Moura, más conocido como Conde de Lumiares, nació en Alicante en 1748, año en que los primeros arqueólogos modernos redescubrieron y excavaron la antigua ciudad romana de  Pompeya, sepultada hasta entonces bajo las cenizas expulsadas por el monte Vesubio en el verano del 79 D.c., y lo hizo en el palacio que hoy alberga el Museo de Bellas Artes.  Hijo de Antonio Valcárcel y de Isabel Mª Pío de Saboya, condesa viuda de Fuensalida. Antonio, el sabio conde de Lumiares, fue escritor, literato, arqueólogo historiador, filólogo y coleccionista famoso; su museo de medallas constaba de doce mil ejemplares.

Según Sempere Guarinos,  contemporáneo de Lumiares (…): “El Señor Conde de Lumiares debió a una desgracia su afición a la literatura, porque habiéndole encerrado sus padres por ciertas travesuras, quando joven, en el castillo de Alicante, al tiempo que también lo estaba en él el Marqués de Valdeflores, conociendo éste su talento, procuró estimularlo a la lectura, exhortándolo y aún rogándole con la mayor ternura que se aprovechara de aquel infortunio, empleando bien el tiempo (…). El estudio que más lo aficionó fue el de la Numismática, precediendo a él como parte muy esencial el de las lenguas y el de las antigüedades. Fue tal la afición que adquirió el señor Conde a la lectura que hubo día de estarse quince horas leyendo continuamente, sin levantar cabeza.”

FOTO LIBRO LUMIARES

Lumiares fue el primero en realizar excavaciones en diferentes yacimientos, como el entorno de la Torre de Sant Josep, importante monumento funerario romano de la antigua Allon (Villajoyosa).Situó acertadamente la ciudad romana de Lucentum, citada por los autores latinos y griegos en el Tossal de Manises, un estudio que quedó plasmado en su obra Lucentum oy la ciudad de Alicante. Realizó el corpus de epigrafía romana más importante realizado hasta entonces de la Comunidad Valenciana, obra que fue publicada tiempo después de su muerte: Inscripciones y antigüedades del Reyno de Valencia en el que da referencia de numerosos vestigios arqueológicos hoy desaparecidos. No menos importante para la historia de la investigación arqueológica, por lo inédito del planteamiento, fue su libro Barros Saguntinos en el que aborda la clasificación de la cerámica romana de época altoimperial fabricada en Italia, Francia y España y que hoy conocemos como “Terra Sigillata”.

Fue Correspondiente de la Real Academia de la Historia y miembro de la Academia Geográfico-Histórica de Valladolid, de la de Bellas Artes de Barcelona, de la  Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y de la de Artes y Ciencias de Padua.

Cuando se produjeron los sucesos de mayo de 1808, D. Antonio Valcárcel encabezó la Junta local constituida en Alicante, y formó parte de la Junta Suprema de Gobierno en Valencia para enfrentarse a los franceses. La muerte le llegó en Aranjuez en noviembre de 1808 cuando acababa de constituirse la Junta Central, de la que era uno de sus miembros destacados representando al Reino de Valencia junto al conde de Contamina. 

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