Una educación – Tara Westover

TÍTULO DE LA OBRA: Una educación

AUTOR (A): Tara Westover

EDITORIAL: Lumen

AÑO DE EDICIÓN: 2018

ISBN N.º: 9788426405166

N.º DE PÁGINAS: 472

TEMÁTICA: Testimonio

PRECIO: 20,81 €

ENCUADERNACIÓN: Tapa blanda

TRADUCCIÓN: Antonia Martín Martin

Reseña realizada por Teresa Argilés.

Pocas veces al ir leyendo un libro me he sentido tan mal; mi empatía con la autora ha sido más elevada de lo que esperaba, pero al mismo tiempo he sentido rabia de que esa inteligencia de la que está dotada no la haya utilizado para romper antes con el marco familiar que la rodeaba.

Lógicamente está escrito en primera persona, diferenciando muy bien la escritura de sus primeras notas hasta que comienza su educación fuera del domicilio familiar antes de cumplir los dieciocho años, haciendo que mejore cuando su arraigo con la universidad; a partir de ese momento la diferencia es muy significativa.

En un principio escribe con frases cortas pero categóricas, donde deja bien claro los miedos y temores que arrastra; no son infundados, son reales, vividos en primera persona. Podría hacer esta reseña con algunas de las frases destacadas del libro:

«Empezaba a comprender que habíamos prestado nuestra voz a un discurso cuyo único objetivo era deshumanizar y dar trato brutal a otras personas, por alimentar ese discurso era más fácil, porque retener el poder siempre parece la opción ganadora».

Tara se ayuda de esos diarios que ha ido escribiendo para que nada quede sin testimoniar; es más, adjunta notas en algunos episodios en los que ella manifiesta lo que ocurrió, pero su mente todavía sigue dudando después de mucho tiempo si fue así o bien como querrían los que la rodeaban que fuera o ella lo recordaba.

El talento de Tara es digno de elogiar, para cantar, para estudiar, para escribir, pero su gran obsesión es saber. Pensar que fue una niña sin educación escolar, sin rodearse de otros niños, en este aspecto escribe: …«Mi vida la narraban otras personas, sus voces eran persuasivas, enfáticas, categóricas. No se me había ocurrido pensar que la mía podía ser igual de fuerte que las suyas».

Su escritura ha sido en este libro clara, armonizando con la naturaleza del entorno y mostrándose doblegada a la rudeza de su progenitor y de uno de sus hermanos. Una familia mormona donde el padre tiene un trastorno bipolar, que Tara descubrirá al cabo del tiempo, la madre (partera de la zona y herborista) es una mujer fuerte de carácter pero también con obsesiones que la debilitan con cinco hijos varones y dos mujeres, una de ellas Tara: …«Siempre había sido un hombre severo, que en todos los temas sabía cuál era la verdad y al que no interesaban las opiniones ajenas, Nosotros lo escuchábamos a él; nunca sucedía al revés cuando no hablaba, exigía silencio».

La autora se siente débil, su baja autoestima no la deja ver más allá de la montaña que tiene delante de su casa. Pero se siente así porque es lo que desean sus padres, que sus hijos no sean nada, que no sepa el gobierno que existen. No tienen partida de nacimiento, no están presentados oficialmente, no están escolarizados y deben seguir los preceptos de su religión. Todo lo rige la religión mormona y los comportamientos fundamentalistas que les crea el cabeza de familia a sus hijos. No deben acudir al médico, no deben estudiar, deben esperar el fin del mundo que no está lejos…

Siempre me pregunto cómo ha ordenado el autor el libro del que hablo, y en este está muy claro, sus recuerdos y sus diarios han sido su guía. No ha tenido complejos al contarnos sus vivencias, sus miedos, los abusos de su hermano Shaw, un hombre odioso, violento y mala persona: …«Toleraba cualquier forma de crueldad mejor que la amabilidad. Los elogios eran un veneno para mí; se me atragantaban».

Tara Westover, es una mujer dotada de una gran inteligencia, creo que con un coeficiente intelectual muy alto y con una capacidad de asimilación mucho más elevada de lo normal y se define muy bien en una frase: …«La persona en que te conviertas, la persona que llegues a ser, es quien siempre has sido».

Ella se siente una esclava mental, de todo lo que le ha ocurrido, sin llegar a pensar que posiblemente su única hermana también lo podía haber vivido y de aquí parte para alertar a su familia: …«Su futuro podía ser diferente del pasado. Incluso el pasado podía ser distinto del pasado, puesto que mis recuerdos podían cambiar: ya». En su narración Tara a veces duda, pero no por ella, sino porque los que la rodean le dan otro punto de vista y la hacen dudar.

Seguir leyendo las idas y venidas con su familia para no romper con ella me ha producido cada vez más rabia, la he considerado una mujer valiente, lista, inteligente, amable… pero a la vez la he convertido en débil, en ignorante, deficiente y absurda por no hacer suyos los adjetivos que la positivizan y dejarse vencer por la negatividad de los otros.

Y termino con dos frases muy descriptivas de lo que he leído: …«El pasado era un fantasma, inconsistente, incapaz de despertar sentimientos. Solo el futuro tenía peso». …«Lo que mi familia quería expulsar de mí no era un demonio; querían expulsarme a mí misma de mí».

Mi conclusión se centra en que es un libro para saber que los adoctrinamientos, los fundamentalismos, las religiones y la interpretación humana de estos aspectos pueden terminar física y mentalmente con una persona.

También me gusta destacar la labor de la traductora que en este libro ha sido certera y exquisita.

Recomendación: no dejen de leerlo.

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