Sanchis Ferrándiz, Ramón – “El anhelo del agua”

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Vapuleada por las aristas de los agrestes roquedos

en donde se perfila, agudiza y purifica,

          el agua se cierne ladera abajo, desbocada,

          con la inconsciente osadía de la juventud,

          persiguiendo un sueño eterno e inalcanzable.

Corre cantarina hacia el abrazo final…

pues el mar la espera con sus guiños de plata.

          No teme desaparecer en la inmensidad,

          no argumenta miedos innecesarios.

          Se sabe querida y anhelada por la madre.

Se engalana de brillos nuevos y azulada armonía,

de apacible y sedosa piel que aguarda el amor prohibido.

          El mar, a lo lejos, le hace promesa de límites infinitos,

          de una hermandad insondable y desconocida,

          y ella siente querencias antiguas y ancestrales.

El mar aguarda silente como un arquetipo insondable,

hierático, majestuoso, ensimismado en su propio misterio,

          pero el agua no le teme, pues en una sola gota encierra

          la belleza y perfección de todas las formas posibles,

          el código oculto pretendido por magos y alquimistas.

El mar ya se adivina, se presiente…respira con su rumor de espumas,

y el agua lo anhela con toda el alma, como un murmullo enamorado,

          y cuando al fin lo divisa en el horizonte de sus sueños inmediatos

          corre gozosa y se ofrece hacia el abrazo final,

          libre de ataduras y de las siete máscaras primarias…

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