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La democracia incompatible

Publicado el 11 de octubre de 2021


“Alicante es un libro” por Miguel Ángel Pérez Oca.

            “No es eso, no es eso”, acabaría diciendo Ortega y Gasset, coincidiendo con el parecer de grandes intelectuales españoles, como el doctor Marañón y don Miguel de Unamuno. Y es que, en cuanto una verdadera democracia se instauró en nuestro país, el choque de clases se hizo inevitable.

 La derecha rancia de los privilegiados y los terratenientes, militares africanistas y una Iglesia trasnochada, se enfrentaba ferozmente a las reformas que el nuevo Jefe de Gobierno, Manuel Azaña, se atrevió a hacer, quizá precipitadamente, en el terreno de la Reforma Agraria, las relaciones del Estado con la Iglesia y la estructuración del estamento militar.

La Izquierda, quizá fascinada por la revolución bolchevique, y en guardia frente a los fascismos que progresaban en Europa, se dejó llevar por los más exaltados, los ácratas de la CNT y las gentes incontroladas con sed de justicia desde hacía siglos y embrutecidas por su propia miseria.

El resultado iba a ser una colisión frontal de trenes que, de momento, se materializó en Alacant con el incendio y saqueo de varios conventos y alguna iglesia (Benalúa), que las fuerzas del orden no pudieron impedir a partir de que en un altercado con la Guardia Civil se produjera la muerte de uno de los asaltantes. Sí que se pudo evitar el linchamiento de dos religiosos, profesores de los Maristas. Menos mal.

            Las nuevas autoridades republicanas condenaron estos desmanes y se propusieron que no volvieran a repetirse. Y regresó una precaria normalidad.

Con motivo de la visita del Presidente de la República a Alacant, en enero de 1932, el industrial Prytz había donado una lujosa residencia en Santa Faz para alojar al Jefe del Estado, cada vez que visitara nuestra ciudad, y recibió por ello la Medalla de Oro de la ciudad.

Durante los tres años de mandato de Lorenzo Carbonell se construyeron varias escuelas, como el Grupo Escolar de Carolinas, inaugurado por el Jefe del Gobierno y el alicantino Rodolfo Llopis, Director General de Enseñanza Primaria. Se demolió el viejo convento de las Capuchinas, para comunicar la Rambla con la plaza de Ruperto Chapí. Se cerró definitivamente el viejo cementerio de San Blas. Y se elaboró un magnífico proyecto de urbanización de la Playa de San Juan, con el apoyo del ministro de Obras Públicas, Indalecio Prieto, que nunca se llevaría a cabo, desgraciadamente, a causa de la crítica situación que se avecinaba.

            En 1932, el primero y segundo premios de las Hogueras de San Juan los ganó, por segunda vez, Gastón Castelló.

            Es en esta época cuando el Ateneo alicantino alcanza su mayor esplendor, con conferencias, exposiciones, conciertos y presentaciones de obras de importantes creadores. Entre los participantes estaban el joven poeta oriolano Miguel Hernández y su compañero el ensayista Ramón Sijé.

            Pero el 10 de agosto de ese mismo año hubo un intento fallido de golpe de Estado, protagonizado por el General Sanjurjo. Y en el otro extremo político, los anarquistas de la CNT promovían su revolución libertaria, con huelgas en el puerto y en la construcción, y tiroteos entre guardias jurados y piquetes que, en Alacant, se saldaron con dos muertos, uno de cada bando. Republicanos y socialistas discrepaban en su apoyo a las acciones obreras, lo que acabó provocando la ruptura de los antiguos aliados, haciendo inevitable la convocatoria de elecciones anticipadas, en las que por primera vez podrían votar las mujeres.

            Y las ganó la derechista CEDA, coaligada con los radicales de Lerroux, cuyo Gobierno se apresuró a eliminar y neutralizar toda la legislación social del anterior, mientras los cedistas de Gil Robles se acercaban cada vez más al fascismo italiano. Cuando Lerroux aceptó en su gobierno a cuatro ministros de la CEDA, enemigos declarados de la República, se desencadenó la rebelión de los socialistas que declaraban la Huelga General Revolucionaria. En Alacant fracasó, pero en Asturias estalló la revolución, que sería sofocada a sangre y fuego por las tropas africanas mandadas por el General Franco. El ayuntamiento de Lorenzo Carbonell fue disuelto. La Falange de José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador, hizo acto de presencia en Alicante, con la violencia propia de los grupos fascistas. La postura de unos y otros era incompatible, y el Presidente Alcalá Zamora se vio obligado a convocar nuevas elecciones, ¡Otra vez!

Se liberó a los presos políticos y Carbonell recuperó la alcaldía.

Las Izquierdas acordaron presentarse, a nivel nacional, unidas en el llamado Frente Popular. La campaña electoral fue muy dura y por ambas partes se hicieron proclamas muy peligrosas, en las que la violencia, la revolución y la guerra civil estaban muy presentes. En Alacant, como en el resto de España, ganó el Frente Popular, y la situación siguió tensándose y culminando con los asesinatos del teniente Castillo, a manos de pistoleros de la derecha, y del político Calvo Sotelo en represalia.

            “No es eso, no es eso” diría Ortega, que veía a España al borde del precipicio.

Comentarios:
Hay 3 Comentarios

  1. Eusebio Pérez Oca dice:

    Una salvedad a tu texto. Los sacerdotes agredidos no eran maristas si no salesianos. Uno de ellos Recaredo de los Rios. Fueron rescatados por Eliseo Gomez y sus alumnos de Magisterio. Entre ellos Eusebio Oca. Últimamente la basura política y mediatica han culpado a la izquierda del intento de evitar el voto femenino. 131 voto a favor de los cuales más de ochenta eran socialistas. En el diario de sesiones del Parlamento solo Victoria Kent figura como votante del no perteneciente a dicha ideología. Al pobre de don José Ortega y Gasset lo ubican tanto en el sí como en el no. Sin embargo encontramos a Gil Robles votando sí. En la última campaña electoral este diputado de la derecha tiene un lema: “Votemos una vez para no tener que votar más”. Se veia venir.
    Eusebiet d’Alacant

  2. Eusebio Pérez Oca dice:

    Recordar tambien que los hechos que tuvieron lugar en muchas ciudades de España, tuvieron lugar tras la muerte a manos de la Guardia Civil en Madrid de varios manifestantes cuando se manifestaban pacificamente ante la sede del ABC. Se emitía musica monarquica desde dicha sede. Doscientas personas se personaron en la puerta. Llegó la policia y disparó. Un taxista, el señor Hurtado, fue agredido por niñatos de la CEDA. Se le dio por muerto. Pero se recuperó. Los agresores se ocultaron en un convento. Ese fue el origen de los hechos que llevaron a la quema de conventos. Pero hay que tener en cuenta el odioso pasado de la Iglesia Católica en España. Los problemas vienen de antiguo. La prensa del momento, otra que tal, tomó partido desde el principio. Ya estaba lanzada la primera piedra.
    Eusebiet d’Alacant

  3. Eusebio Pérez Oca dice:

    Un apunte. No falleció ningún religioso. Se calculan, según las fuentes, entre 12 y 16 fallecidos. Por lo que he investigado solo uno era agente de la autoridad. Resaltar que se quemaron tesoros de valor incalculable. Pero la mayoría de los incendios fueron bancos de Iglesia y mobiliario sin importancia. Aún así fueron hechos innecesarios. Pero recordemos que la Iglesia Romana fue el único estado que no reconoció a la Republica Española. Que el cardenal Segura escribió y ordeno dañar a la Republica. Y lo hizo desde el autoexilio. Que Pio XI se opuso a toda iniciativa democrática en España. Poco despues bendecia en el puerto de Ostia los aviones que, desde Baleares, bombardearon España. La Republica no tubo problemas con ninguna otra organización religiosa. Los mormones, cuaqueros y evangelistas apoyaron a la Republica. En Galicia de 20.000 evangelistas, lis rebeldes dejaron la décima parte. De esa persecución no se habla nunca. Judios y evangelistas aportaron medicos y medicinas. Los cuaqueros tambien además de comida . etc.
    Eusebiet d’Alacant

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