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José Gil Romero y Goretti Irisarri – Entrevista

Publicado el 10 de noviembre de 2020


José Gil Romero y Goretti Irisarri. De Las Palmas de Gran Canaria y Vigo, respectivamente. Licenciados en Comunicación Audiovisual.

Desde hace dos décadas forman un sólido equipo de trabajo unido por el cortometraje, ficción televisiva, guiones de cine, animación... y ya suman un buen puñado de novelas. El proyecto literario arrancó con Caen estrellas fugaces, al que sigue el resto de la trilogía: El mecanismo de los secretos y La ciudad encerrada. Pero no quedó ahí. Hay un cuarto libro extra Los capítulos perdidos.

Afirman que no se ven escribiendo por separado.

Entrevista realizada por Begoña Curiel para ELD.

–Sé que lo habéis dicho en otras entrevistas. Que lleváis veinte años trabajando juntos y aun así, me intriga cómo se escribe a cuatro manos. ¿Serían capaces de describirnos un momento cualquiera en el que se sientan ante el teclado? ¿Se turnan? ¿Las teclas son de uno de los dos mientras el otro va haciendo aportaciones junto al que escribe, o depende del día o el material en cuestión? Si es complicado que las musas le lleguen a uno, no puedo imaginar un día espeso o con bloqueo a dúo... Les invito a explayarse

JGR: Parece misteriosísimo, pero en realidad no tiene mucho intríngulis. Siempre tenemos una reunión en la que establecemos las pautas, aportamos y desechamos ideas, hasta que tenemos clara una línea a seguir. En ocasiones, es una línea general de la trama a largo plazo y, en otras, una línea de las escenas en cuestión que tengamos entre manos. Luego nos repartimos el trabajo. Cada uno se pone a trabajar por separado hasta que termina su escena. El otro se la corrige y vuelta a empezar, correcciones, correcciones, correcciones..., a veces solo formales pero también en contenidos. Con cosas que a uno le parece que funcionan mejor que lo que se ha desarrollado. Estas correcciones se aceptan o se discuten. Más correcciones y correcciones y correcciones, hasta que se tiene una versión final, que más tarde volverá a corregirse varias veces. El proceso no es complicado, pero puede ser algo tedioso.

GI: Escribir es un proceso solitario, muchos novelistas se quejan de esa soledad tan larga; en nuestro caso, cuando hay bloqueos o desánimo tenemos la suerte de sostenernos el uno al otro. Eso es una maravilla.

Caen estrellas fugaces es su primera novela juntos y después viene el resto de la saga. ¿Estaba concebida la continuación desde el inicio?

GI: Sí. El origen de «Todos los muertos» fue un proyecto de guion de una serie con ocho capítulos; había un mundo entero creado, pero cuando decidimos convertirlo en novela nos dimos cuenta de que la estructura habitual de las sagas es la de trilogía y no la de ¿octología? jajaja. Así que tocaba condensar.

JGR: Cambiamos todo mucho. Apenas quedó un 30% de lo que habíamos ideado en un principio, cuando iba a ser un proyecto para tv.

GI: Sí. Realmente han sido años, así que todo ha cambiado muchísimo. Por ejemplo, fundimos dos personajes en uno, cambiamos un personaje de género, quitamos algunas tramas y creamos otras nuevas. En el ebook de «Caen estrellas fugaces» hemos metido un epílogo de extras que muestran el proceso, con páginas del guion original y de las discusiones que teníamos entre nosotros...

–En la reseña que elaboramos en ELD destacaba su capacidad para hacer letras de las imágenes. Por su profesión, ¿sale de forma natural o trabajan en ello a conciencia?

GI: Jose y yo empezamos a escribir juntos como guionistas, así que el cerebro lo tenemos entrenado en lo visual. La forma de resolver las escenas nos sale muy cosida a la narrativa del cine y los personajes son siempre icónicos, con un rasgo memorable que les diferencia. A veces luchamos contra ello, porque nos damos cuenta de que lo literario es diferente. Hablamos mucho entre nosotros sobre lo que es literario vs. lo que es cinematográfico.

–Lógicamente esta novela tiene una serie, película o lo que sea pero en pantalla. Es obvio que lo habrán pensado... ¿Hay algo de esto “por ahí”?

G.I: Como decíamos antes, en origen «Todos los muertos» fue un proyecto de serie, así que no descartamos para nada que acabe cerrándose el círculo.

–¿Cómo cambian el chip cuando van del guion a la novela si tienen ambos formatos en su agenda? ¿Les cuesta pasar de uno a otro?

JGR: Lo cierto es que el chip ya funciona solo, tanto para una cosa como para la otra, aunque los mecanismos sean algo diferentes.

En el guion, por su propia naturaleza, ya que no es una obra final sino una guía, el aspecto formal importa menos; de hecho se trata de ser lo menos literario posible.

En lo literario, la labor de corrección es más intensa y también requiere más tiempo.

Si acaso lo que resulta complicado en el caso del guion es escribir ajustándose a los reducidos presupuestos españoles. En la novela te puedes permitir una escena de masas en la Puerta del Sol con decenas de coches de caballos y media plaza en obras. En guion sabes que esta escena será problemática de cara a la producción y que, con mucha seguridad, será cambiada o eliminada; está muerta antes de ser rodada.

–¿Probar en literatura fue una idea que surgió porque sí o había ganas previas?

JGR: surgió como una consecuencia natural. Escribir hemos escrito los dos toda la vida, siempre fue algo que nos gustó. Lo que sí ocurrió fue la profesionalización: escribir como forma de trabajo para vivir.

–Tras esta experiencia con la trilogía, ¿dedicarán más tiempo al terreno literario, será un picoteo esporádico o depende de otros factores?

JGR: Si de nosotros depende será la norma. Son los guiones los que han terminado convirtiéndose en algo esporádico. De momento estamos consiguiendo enganchar una obra con otra y ahora tenemos dos novelas pendientes de edición en las que ya hay interesada una editorial. Con suerte saldrán a lo largo de 2021. Esperemos que siga la racha.

–Me gustaría saber cómo llegaron a las editoriales, porque –si no me equivoco– la primera novela fue una autopublicación.

JGR: Pues en realidad la primera novela, «Caen estrellas fugaces», fue publicada directamente por la editorial Suma, de Penguin Random House. Cosa curiosa: no resultó tan difícil que la publicasen, de hecho la verdad es que les encantó.

Antes, habíamos conseguido interesar a la que hoy es nuestra representante literaria y que apostara por nosotros. Ella fue la que movió la novela entre las editoriales; y la cosa llegó a buen puerto.

Después sí que continuamos la saga por nuestra cuenta en Amazon, donde están ya las tres partes y un libro intermedio, entre el dos y el tres, con capítulos aislados que cierran algunas tramas secundarias de la saga.

–¿Entra en sus planes escribir por separado? De ser así, ¿alguna meta u objetivo puntual?

G.I: No. Jamás.

JGR: No sería lo mismo y seguro que saldría algo peor.

–¿Qué les dicen sus lectores? ¿Les ha sorprendido alguna reacción o comentario concreto?

JGR: A todo el mundo le sorprende lo de que escribamos a cuatro manos. También les llama la atención cierta mezcla, que ya se ha convertido en marca de la casa, de ternura e inocencia con algunas escenas violentas, jajaja.

–¿Sus lecturas van al compás de las temáticas que abordan en los proyectos cinematográficos o audiovisuales? ¿Qué leen este momento y en general?

JGR: En mi caso procuro lo contrario: no leer novela que tenga que ver con lo que ando escribiendo, porque enseguida corro el peligro de contaminarme. Dependiendo del proyecto he pasado años sin leer nada acerca del siglo XIX, por ejemplo, o de la Edad Media. Otra cosa es la documentación, que ahí nos empapamos de todo lo habido y por haber.

En lo personal, llevo un tiempo leyendo más ensayo que otra cosa, y suelo leer varios a la vez, un día uno, otro día otro… Así alterno. Ahora ando con «La vida cotidiana en el antiguo Egipto», que es una maravilla, y otro de Mark Twain divertidísimo: «Guía para viajeros inocentes».

G.I: Yo tengo ahora en la mesilla «El collar de la paloma», que es un libro sobre el amor y los amantes muy afinado y bastante divertido. Fue escrito en Játiva en el 1022; me llama la atención que siendo una mujer del XXI pueda reírme y sentir tanto con un tipo que vivía en un mundo tan distinto, el califato de Córdoba. Los libros son puertas espíritas, sin duda.

–¿Algún favorito que nunca les falle ni defraude?

JGR: Ana María Matute, Eduardo Mendoza, Gabriel García-Márquez, Horacio Quiroga, Galdós.

G.I: Jack London.

–¿Son escritores “de los que sufren” durante el proceso creativo? Aunque en la etapa de documentación se han tenido que divertir mucho con esos jugosos detalles e historias del Madrid de la época, ¿no?

JGR: Suele depender del proyecto. Si se atraganta a la mitad se sufre un poco, sí.

Aunque normalmente escribimos bastante rápido y en lo que tardamos es en las correcciones, que se llevan el 60 o el 70% del tiempo total de creación de la novela. La tercera parte de la trilogía «Todos los muertos», por ejemplo, «La ciudad encerrada», se hizo muy cuesta arriba: había que cerrar las tramas abiertas durante la saga y los arcos de los personajes. Además, por la estructura que ideamos para la novela aquello se hizo particularmente difícil.

Respecto de la documentación, descubrimos cosas tan surrealistas y tan increíbles que a veces dudamos si meterlas en la versión final porque resultan inverosímiles.

La documentación es un proceso delicado, porque puede ser tan absorbente y costar tanto que al final uno tiene la tentación de meter en la novela toda la información que ha recopilado. Ahí viene bien tener la visión más fresca del otro, que nos abre los ojos para eliminar esta o aquella parte que tanto nos duele eliminar.

G.I: Sí, en el cine se dice que el montador no debe de ser alguien que haya estado en el rodaje, para que elimine con frialdad todo lo que sobra. Lo que queda está bien.

–¿Les inspira especialmente el XIX? ¿Era este siglo el suyo para los protagonistas de Caen estrellas fugaces?

G.I: En el siglo XIX comenzaron muchas cosas que hoy son nuestra esencia y tirar de ese hilo es fascinante: una idea de libertad, de ciencia, de los miedos, del amor, la lucha entre ciencia y creencia...

JGR: Con respecto a «Caen estrellas fugaces» nos llamaba mucho la atención retomar el Madrid de Galdós, tan costumbrista, y convertirlo en una ciudad más al estilo del Londres victoriano de Holmes o de Jack el destripador.

–No sé si son habituales de blogs o webs literarias. ¿Qué valor tienen para ustedes aunque sus propietarios no sean críticos profesionales?

JGR: En nuestro caso, que no somos muy conocidos, son imprescindibles. Por una parte suponen una forma de marketing para nosotros, que no disponemos de otra, porque con sus reseñas nos ayudan a dar a conocer nuestro trabajo.

Conocer a esta gente, además, ha supuesto una de las cosas más gratificantes que nos ha dado la literatura. Hemos hecho verdaderos amigos entre estos lectores empedernidos, tan amantes de la lectura. Algunos de ellos se han convertido en lectores cero de nuestras obras, a quienes les pasamos el trabajo antes de enviarlo a la editorial, para que nos ayuden a identificar las fortalezas y debilidades.

–Tema repetitivo, sí, pero es que la pandemia ha entrado en nuestras vidas como un huracán. ¿Son capaces de abstraerse con este caos? Muchos aseguran que ha fulminado o en todo caso ha tocado a fondo su creatividad.

JGR: En mi caso, escribo más o menos lo mismo que antes, con la misma intensidad y regularidad. La vida del escritor es de por sí bastante enclaustrada y solitaria; uno se ve obligado a salir poco y a escribir mucho si quiere sacar adelante una trama de 500 páginas. Otra cosa es lo que nos ha afectado en términos personales, esto sí. Son tiempos oscuros y tristes para mucha gente.

G.I: Al principio fue un golpe y un bloqueo, pero a día de hoy siento lo contrario, nuestra sociedad está en ebullición y nosotros también. Hay un montón de energía, vendrá muchísima creatividad.

Comentarios:
Hay 2 Comentarios

  1. Marcos Rodes dice:

    Excelente y trabajada entrevista de Begoña Curiel cuyas preguntas han sido contestadas, con inteligencia y humor, por parte de José Gil y Goretti Irisarri.¡Enhorabuena!

    1. Jose Gil Romero dice:

      Disfrutamos mucho de la entrevista de Begoña! Y nos hace mucha ilusión :)
      Un abrazo a tod@s!!

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