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“Homenaje al loco del tango” – Lilia García Chiavassa

Publicado el 23 de abril de 2021


HOMENAJE AL LOCO DEL TANGO

Entro corriendo desde el patio escapando del sol. Hace mucho calor. La oscuridad de la casa me deja ciega; las ventanas y las celosías están cerradas; siempre lo hacemos así en verano para que esté fresquito.

Entonces la escucho… mi corazón comienza a temblar. La radio está en la cocina; me escondo bajo la mesa; estoy sola. A lo lejos escucho a mi madre reñir a mis hermanos que aún están afuera.

Cuando, de repente, detrás de un árbol, se aparece él… ¡El loco! En la oscuridad de mis ojos cerrados, veo al loco que vive al lado de la casa de mi abuela.

La mujer dice: mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus. ¿Qué es un linyera? ¿Qué es un polizonte? ¿Cómo se puede ser penúltimo y primero a la vez? Se lo voy a preguntar a la señorita de matemáticas.  Aunque… no estoy segura, se van a reír de mí, mejor se lo pregunto en el recreo.

Me gustan los melones, pero nunca he visto a nadie con uno de sombrero. Ni se me ocurra porque, ¡la que se podría armar! Aunque estaría divertido si se lo pusiera a mi hermanito, como es tan pequeño a él no lo van a castigar.  Por un momento me río bajito hasta que… empieza lo peor: ya sé que estoy piantao, piantao, piantao… no ves que va la luna rodando por Callao.

Tampoco sé lo que es piantao, pero nada bueno debe ser; algunas veces mi padre se pone muy serio y dice que alguien está piantao,  otras veces lo dice muy enojado.

Luego, veo la luna rodando por Callao y los pelos de los brazos se me ponen de punta. Cuando vivíamos en Buenos Aires, solíamos ir a pasear por Callao y siempre lo hacíamos de noche. Había mucha gente, muchos coches, muchos restaurantes, mucho ruido pero nunca, ¡lo juro!,  vi la luna rodando por la calle. ¡Eso sería un desastre! Ya sé que la luna parece chiquita aunque algunas noches cambia de tamaño y de color. Estoy segura que no es pequeña, está muy, muy lejos y solo parece pequeña.

¡Ay! ¡Dios mío! Ahora la señora se ha juntado con el loco y andan por las cornisas, esa es la parte más peligrosa. Me dan ganas de gritarles, ¡por allí no!, ¡no!, ¡no! ¡Se van a caer!

Entonces entiendo que ya no hay nada que hacer, ella también se ha vuelto loca; se nota que se ha enamorado del loco y se ha contagiado. Ella misma lo dice: Loco él  y loca yo.

Siempre me pasa lo mismo, cuando la señora llega al final, me saltan las lágrimas, me dan muchas ganas de llorar.

−¿Qué hacés escondida debajo de la mesa? ¿Te has vuelto loca? −pregunta mi madre mientras comienza a cortar cebollas para la comida.

Creo que… mejor no le contesto nada.


Este relato se inspiró en:

Balada para un Loco

Astor Piazzolla,  (Versión de Amelita Baltar)

https://youtu.be/w0mKWBoRLpw

 

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, viste?
Salgo de casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en mí...
Cuándo, de repente, detrás de ese árbol, se aparece el.
Mezcla rara de penúltimo linyera
Y de primer polizonte en el viaje a Venus.
Medio melón en la cabeza,
Las rayas de la camisa pintadas en la piel,
Dos medias suelas clavadas en los pies
Y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
Parece que solo yo lo veo,
Porque él pasa entre la gente y los maniquíes le guiñan,
Los semáforos le dan tres luces celestes
Y las naranjas del frutero de la esquina
Le tiran azahares.
Y así, medio bailando y medio volando,
Se quita el melón, me saluda,
Me regala una banderita y me dice:

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao,
Que un corso de astronautas y niños, con un vals,
Me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión
Y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
El loco berretín que tengo para vos.
¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
Por la ribera de tu sábana vendré
Con un poema y un trombón
A desvelarte el corazón.
¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
Sobre el abismo de tu escote hasta sentir
Que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

Y así diciendo, el loco me convida
A andar en su ilusión super-sport
Y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!
De manicomionos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
Los locos que inventaron el Amor,
Y un ángel y un soldado y una niña
Nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda...
Y el loco, el loco mío, ¡qué sé yo!:
Provoca campanarios con la risa,
Y al fin, me mira, y canta a media voz:

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
Ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!
Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
La mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loco él y loca yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca él y loca yo

Autores de la canción: Astor Piazzolla / Horacio Ferrer

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