Fernández Juan, José Luis – Entrevista

Entrevista a José Luis Fernández Juan; autor de Pinceladas de Harmonía

¿Quién es José Luis Fernández Juan?

Soy las relaciones y expectativas que establezco. Soy un cúmulo de sentimientos, vivencias, experiencias y convicciones. Sin jerarquía. Soy quien quiero ser: escritor, profesor y educador.

¿Y cómo surge el ser escritor?

El escritor surgió en mí cuando descubrí que tenía cierta disposición para saber y querer contar historias.

Siempre me gustó escribir sin más. El gusto por escribir para publicar me nació en el 2012 cuando colaboré con un artículo de opinión para El camino del corazón solidario. A partir de ahí, en 2014 se publicó la primera edición de Pinceladas de Harmonía y en 2017, El diccionario de JLFJ.

El acto de escribir lo entiendo como algo parecido a remitir señales a la Luna como ondas de radio y captar los signos que se reverberan para poder interpretarlos en líneas de páginas.

¿Te encasillas en un género literario o estás abierto a escribir en cualquiera de ellos?

No soy de encasillarme. La escritura de un libro está en función de los estímulos que tenga en un momento dado para experimentar con el placer de la composición.

Aun así, considerando la naturaleza borrosa de los géneros consuetudinarios, he de reconocer que el surrealismo -con su enorme potencial alegórico y conceptual- me inspira el peso y poso de la creatividad.

¿Crees que la literatura erótica y romántica está peor valoradas que otros géneros?

Se infravaloran porque se entienden como fáciles, asequibles y comerciales.

El amor en la literatura ha funcionado desde siempre porque el amor siempre ha de triunfar. En poesía, teatro o prosa; siempre ha estado ahí. ¡Y que no falte nunca!

Sin embargo, las literaturas románticas y eróticas (tal como se entienden actualmente) tuvieron que esperar hasta el XIX para que se consolidaran socialmente, repudiasen su lobreguez y se evadieran del bargueño.

En su evolución hasta nuestros días, la literatura erótica ha de entenderse como un fenómeno más coyuntural y especulativo que la meramente romántica. Las tácticas de mercadotecnia han logrado convertir un género minoritario como el de la literatura erótica en uno masivo, rentable…y liberador.

Si te preguntase por una razón para comenzar a leer tu obra… ¿Qué me dirías?

Nunca existe una única razón para optar por la lectura de una obra. Pinceladas de Harmonía es una novela diferente. Sus aventuras son frescas y divertidas. El pueblo de Harmonía es tan alucinante como sus personajes y desde que empiezas a leer las primeras líneas te percatas de ello.

Una vez comienzas a leer ya no puedes viajar hacia otro paisaje. Solo tienes un pasaporte: el que te lleva a Harmonía y a sus episodios.

Cuando acabas de leer seguro que te gustaría quedarte a vivir en Harmonía con la música de su entorno y con la sana alegría de su razón de ser.

¿Cómo y cuándo decides que la idea formada en tu cabeza se corresponde a una novela?

A medida que van apareciendo personajes en mi mente. Una vez los tengo diseñados, los pongo a interactuar entre ellos para aportar consistencia al conjunto. La estructura la van configurando ellos y sus motivaciones.

La línea argumental se perfilará a partir de sus episodios; sin tiempos muertos y con divertidos entramados.

¿Te resulta difícil desarrollar una novela después de la idea principal?

La elaboración de la novela siempre resulta un proceso gratificante, pero que exige meticulosidad y rigor a la hora de desarrollar los conflictos.

Las ideas esenciales, los personajes, sus motivaciones y los trazos de los enclaves espaciales han de estar planificados de antemano para que en su devenir favorezcan una estructura de harmonía y coherencia.

En Pinceladas no sé si hay coherencia; pero harmonía, desde luego que sí (ja, ja, ja).

¿Qué sientes al poner la palabra “Fin” en una de tus novelas?

Te asaltan sensaciones antagónicas e indescriptibles.

Por un lado, sientes una jubilosa exaltación de expiración que te lleva a la trascendencia; pero por otro, te queda un sedimento de aflicción por haberse acabado el tiempo del tiempo novelesco.

Sin duda, todo epílogo esconde una revelación.

Tras el boom de 50 sombras de Grey, ¿sueñas con ver alguna de tus obras en la gran pantalla?

Pinceladas de Harmonía es una obra muy cinematográfica porque se atreve a recorrer el universo de la imaginación con una percepción extremadamente visual.

Los episodios -una sucesión de cuadros luminosos muy vinculados a la música y al cine-son muy fotográficos y están en permanente movimiento.

El arte y la economía que confluyen en el celuloide podrían conseguir de Harmonía un producto cultural y tecnológico muy recomendable para captar la atención de un público interesado en sus juegos de identificación.

Si Pinceladas de Harmonía tuviera una experiencia cinematográfica, la disfrutaría sobremanera.

¿En qué te inspiras para crear a tus personajes?

En que puedan funcionar con adherencia en los espacios en donde se desarrolla la novela.

Bebo, Aridany, Gascón, Sandor, Régulo o Arcadio resultan personajes ideales para desenvolverse por los evanescentes parajes harmonienses.

Ha de haber una identificación para a partir de ella que la línea argumental se adapte a un estilo de narración reconocible por el lector.

¿Tus personajes tienen algo de ti o te reflejas en alguno de ellos?

Unos más que otros y en unos más que en otros.

Lisardo, Anivderaleva, Enzia, Paz, Novenio o Druso tienen bastante de mí; Cynthia, Teodoro, Ovidio, Atenógenes o Cloe, menos.

En todo caso, el elenco de personajes es tan poliédrico que cualquiera puede tener diversas versiones; se mueven en un cosmos tan lejos de certidumbres y tópicos que en seguida se distancian de lo previsible.

En descubrir sus innumerables facetas reside gran parte de su seducción.

Si analizas detalladamente la personalidad de cada uno de los personajes, seguro que hay algún rasgo mío; todos son “marca de la casa”.

Cuéntanos algo de tu próximo libro.

Mi próximo libro acaba de salir. Se llama El diccionario de JLFJ.

Se trata de un extenso repertorio de términos con ensortijados y sorprendentes significados. Te adelanto algunos:

Acuático: Primer piso de un edificio que se moja cuando llueve, debido a su cercanía con las nubes. Si se inunda, se puede llegar a convertir en un biotopo.

Burdógano: Cruce rudo entre un asno tosco y un asno grosero.

Crucero: Confluencia inexistente.

Dron: Tratamiento de respeto a un aeronave no tripulada.

Exinhibir: Actuar.

Infrancia: Gala de niñez.

Mandrugar: Mañanear con un corrusco.

Peregringo: Estadounidense penitente que camina por tierras extranjeras.

Sonánbolo: Función artística en la que caminas dormido.

Xenóbobo: Lelo que odia al extranjero.

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