Etxenike, Luisa

Nacida en San Sebastián.

A su última novela “Absoluta presencia” publicada este 2018, se suma una lista de numerosas obras, donde se encuentran también poemarios y relatos.

Dirige un taller de escritura creativa, el espacio digital canaleuropa.eu y el festival literario Un mundo de escritoras.

Colabora habitualmente en distintos medios de prensa escrita y radio (Cadena Ser-Euskadi).

En 2007 recibió del gobierno francés la distinción de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

En 2013 el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió la Medalla al Mérito Ciudadano.

Entrevista realizada por Begoña Curiel para ELD.

Para mí la escritura es siempre una decisión consciente, una tarea esencialmente intelectual. Aunque no excluya, como ninguna de las obras humanas, el otro lado: el sentimiento, la emoción. Pessoa lo dijo bellamente: “Basta pensar al sentir para sentir al pensar”.

En cuanto a los géneros, me gusta mestizarlos, pero en mi escritura prevalece lo narrativo.

¿Hay algún terreno en el que se encuentre más segura o por el que sienta predilección?

Como le he comentado soy fundamentalmente narradora.

He leído que comenzó la escritura a los diecinueve años en una estancia en Guatemala y que allí nació su primera novela “Silverio Girón”. ¿Es correcto? Cuéntenos qué vino después para que llegara su actual relación con la escritura.

Aquella experiencia fue fundamental para mí, por el contraste de visiones del mundo, de tradiciones culturales, de lenguas; incluso de acentos del propio castellano. Inicié allí algunas de las reflexiones que me han acompañado en mi trabajo creativo. Por ejemplo que la lengua literaria, aunque alguien escriba en su lengua materna, es siempre un nuevo territorio y, en ese sentido, una lengua extranjera.

Como lectora, ¿qué busca, qué necesita? ¿Algún escritor al que siempre vuelva?

Me interesa la escritura que me ayuda a avanzar y a profundizar en el conocimiento de la condición/experiencia humanas. Que fusione compromisos éticos y estéticos. Que intente formas nuevas… Vuelvo incesantemente a Rulfo, Camus, Woolf, Flaubert, Cervantes, Duras… y otros maestros de la forma y el conocimiento.

Hay autores que hablan de una especie de vacío cuando terminan una obra. ¿Le ocurre a Luisa Etxenike? ¿Necesita descanso mental o se lanza a otro proyecto?

No. En general cuando termino un libro tengo ya otro en marcha. Cada libro es un mundo propio, un paisaje en sí mismo. Puedo visitar varios a un tiempo sin que me perturbe.

¿Considera que el escritor tiene una responsabilidad ante sus lectores, incluso ante la sociedad? De ser afirmativa la respuesta, ¿dónde encajaría la escritura por y para el entretenimiento? Aunque cuente con calidad narrativa.

El arte es para mí todo lo contrario del entretenimiento. Entretener es distraer, adormecer; y el arte hace lo opuesto, despierta y concentra la atención. Esa entiendo que es la capacidad y, por lo tanto, la responsabilidad del artista.

Hoy se publica casi como en fábrica. Las nuevas tecnologías han creado un mercado que permite facilidades hace años impensables. Una oportunidad sin duda para muchos anónimos. Cuál es su reflexión al respecto.

La clave está en la lectura, en formar lectores/as capaces de orientarse en ese tumulto cuantitativo de publicaciones tradicionales y ahora digitales. Lectores capaces de distinguir lo que verdaderamente tiene calidad. Es de la lectura de lo que hay que ocuparse y no de la industria editorial que con lectores formados y exigentes se pone enseguida en su sitio.

«Cuando no les enseñan a leer literatura, les están robando un patrimonio de la humanidad». Lo dice en una entrevista con el sistema educativo y sus evidentes fallos como telón de fondo. ¿Soluciones? ¿Es una utopía llegar a dichas soluciones?

No necesitamos la utopía, nos basta la geografía; tomar ejemplo de los países de nuestro entorno que lo hacen no mejor, sino infinitamente mejor que nosotros, entre otras razones porque no han dimitido de sus responsabilidades educativas y políticas.

La lectura también es un formidable vehículo para el conocimiento y recordar hechos que no deberían olvidarse. En “Absoluta presencia” uno de sus personajes no puede olvidar la amenaza terrorista por la que huyó de España a Francia. ¿Por qué cree que hay que incidir en determinados temas, como por ejemplo el de ETA? Parece un tema lejano en el tiempo y sin embargo no lo es…

Casi sesenta años de terrorismo no van a alejarse de nosotros fácilmente. ETA ha desparecido, afortunadamente, pero las trágicas huellas de su paso siguen ahí; en las biografías personales, en las dinámicas de convivencia; y en la enorme tarea que tenemos que asumir: la memoria y la transmisión a las siguientes generaciones de uno de los fenómenos que más ha determinado la Historia reciente de nuestro país.

En esta misma novela revindica la mirada consciente, la actitud del ser humano ante los hechos entendido como reacción. ¿Escribir es para usted una especie de reacción?

Decía el poeta americano Ezra Pound, que la lectura era el arte de la réplica. Yo creo que la escritura es también un formidable arte de la réplica: de reacción contra lo injusto, de interrogación de lo “estabilizado”, de atrevimiento para intentar lo inédito…

¿Qué libros deberían estar en las aulas desde que los alumnos son pequeños niños? ¿Habría otros que tendrían que salir?

Yo pondría a los niños/as lo antes posible en contacto con la gran literatura. No creo, salvo en edades muy muy tempranas, en los “productos” pensados para ellos, que de todas maneras no están creando lectores como nos dicen todos los indicadores. Hoy el mundo, en toda su complejidad, roza muy pronto la vida de los más pequeños, a través de las pantallas, internet… La versión literaria de esa complejidad del mundo y de la naturaleza humana que constituye la gran literatura debería, a mi juicio, entrar en sus vidas también muy pronto.

¿Cuándo escribe, cómo y dónde lo hace o se siente más inspirada Luisa Etxenike?

Yo no confío en la inspiración. Escribo cuando tengo un proyecto y me adentro en él consciente, deliberadamente. A partir de ahí, cualquier lugar me vale.

También es traductora, dirige el espacio digital “canaleuropa.eu”, es responsable de talleres de escritura creativa, colabora con artículos en prensa… Hay mucho más. ¿La evolución es cuestión de tiempo, experiencia, ganas, interés por todo, un compendio de muchas cosas? ¿Cómo se autodefine usted?

Los vascos tenemos una gran afición a la música coral. Esa idea de coro, de orfeón, de encuentro de voces, géneros, ideas, expresiones culturales múltiples… creo que podría servir para definir mi actitud intelectual.

Dice que hay escritores «pájaro» y «ornitólogos». Nos gustaría saber qué significa.

Los pájaros vuelan. Los ornitólogos se interesan también por el mecanismo del vuelo. Yo me sitúo cerca de los segundos.

Me han encantado algunas frases y reflexiones en sus entrevistas: «Soy verde, ecologista de lenguaje», «Encontrar en google no equivale a saber», «El ser humano es un formidable arte de réplica», «Nuestra lengua es tan verbal que pareciera hecha de motores», «Los hombres leen sobre todo a hombres. Las mujeres leen todo». El debate, sea o no sobre literatura, a veces se entiende como «discusión» (de hecho el concepto aparece en la definición de la RAE). A día de hoy parece asociarse el concepto «debate» –incomprensiblemente– a gritos de fondo. ¿Qué opina al respecto?

Para mí la calidad de una democracia se ve, entre otros indicadores, en la calidad de su debate público. Y las deficiencias de nuestro país al respecto saltan a la vista y al oído. La clave para resolverlo está, a mi juicio, en la exigencia ciudadana; en no aceptar, no conformarnos con intercambios políticos o mediáticos como los que se nos proponen y que son innumerables veces una afrenta para la ética/estética democrática.

Los libros viven muy poco tiempo. Habla usted de la necesidad de resucitarlos y por tanto de trabajar en las reediciones. Los lectores nos perdemos muchas cosas buenas por este motivo. Si no aparecen en los «tops» de los más vendidos, hay libros que se convierten en invisibles.

Hablábamos antes de la réplica. Creo que como lectores tenemos que situarnos también contracorriente. Los libros no mueren, los matan los intereses promocionales. Pero podemos, y más ahora con los recursos de internet, salir a su rescate.

Otro eterno debate en el que sigo encontrando opiniones opuestas. ¿Se lee tan poco en España como afirman las encuestas? ¿Las cifras se compensan con la pasión de quienes leen de forma voraz?

En España se lee muy poco y además, lo que es aún más dramático, la tendencia no sólo no se invierte en las nuevas generaciones sino que se agrava. Podemos pasarnos la vida discutiendo de medio punto estadístico arriba o abajo, que es por otro lado lo que en general hacemos para tranquilizarnos. Pero es tapar el sol con un dedo. Quitemos el dedo. La realidad de la desertización de lecturas, de referencias culturales, de desarrollo de las humanidades en nuestros sistemas educativos…es para mí uno de los dramas, y de las temeridades, de nuestro país. Y nos sobran ejemplos y signos de alerta; como decía hace un momento, es algo que salta a la vista y al oído.

¿Qué hacen las redes sociales en este contexto? ¿Saben los escritores lo que supone para un lector poder contactar de tú a tú con alguien que admira profundamente?

Las redes sociales no son una obligación sino una opción. Creo que hay que actuar en ellas como en la vida misma, aplicando los mismos criterios, valores, códigos relacionales, límites que aplicamos en nuestras relaciones personales y sociales “presenciales”.

¿Cuándo considera usted que un escritor lo es?

Para mí un escritor es un artista. Y ya he comentado antes cual era mi idea del y mi confianza en el arte: instrumento de lucidez, y de interrogación ética y estética.

¿Qué proyecto tiene ahora entre manos? O proyectos, claro.

Acabo de terminar una novela que se editará el año próximo. Y trabajo en un proyecto audiovisual a partir de mi obra de teatro La herencia.

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