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Espinosa, Cristina – “Lluvia”



La lluvia estaba amainando cuando Clara se acercó a la ventana.  Las voces y risas de sus amigos no se habían hecho esperar.  Pasó la mano sobre el cristal para desempañarlo y los vio. Allí estaban todos: Nora, Raulito, Felipe, Alejandra y Patricia.  Al verla, los niños agitaron sus brazos en señal de saludo y comenzaron el ritual de juegos acostumbrado en días como éste.  Provistos de impermeables de colores y botas de goma, los pequeños corrían y saltaban sobre los charcos de agua que se habían depositado en las aceras. También formaban rondas alrededor de los árboles cantando a voz en cuello: “que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva…”, (1) o caminaban a grandes pasos a lo largo de los bordillos inundados, salpicándose entre ellos y riéndose sin parar.

Clara no se perdía detalle.  Con la carita prácticamente incrustada en el cristal de la ventana, seguía las evoluciones de sus amigos con la respiración entrecortada y una sombra de sonrisa asomada a sus labios.  Sin casi darse cuenta, cerró los ojos y se imaginó en la calle.  Se vio vestida con un impermeable de colores y (2) gotas de goma.  La invadió el olor de la tierra mojada y respiró muy hondo antes de lanzarse a correr sobre los charcos.  Sintió que le crecían alas en los pies. Y voló como un ave, hasta alcanzar las nubes para luego bajar entre hilos de lluvia dorada. Con los brazos levantados a los lados del cuerpo, giró sobre sí misma varias veces mientras unas gotas muy finas acariciaban su rostro y salpicaban su pelo.  Los demás niños hicieron una ronda a su alrededor mientras ella en el centro seguía girando.  (3) Sintió el corazón latir con fuerzas. Quiso gritar, reír,  volver a volar,  pero sólo el llanto acudió a los ojos  y su cuerpo se desplomó sobre un charco de agua sucia.

-Clarita, cariño, es la hora de comer, te estamos esperando-la voz (4) de su madre le llegó desde muy lejos- ¿necesitas ayuda?

-No, mamá, (5) gracias, ya voy, - reaccionó la niña.  Con disimulo, se secó las lágrimas que bajaban por su rostro.  Después, aferró con rabia las ruedas de los costados, hizo girar la silla y, con determinación, la guió al comedor.

Cristina – Altea, 6 de diciembre de 2014

Comentarios (Raysan, a 09/12/2014):

.- Muy buen ejercicio. Es bello, y una vez más cargado de contenido; como siempre.

.- Aquí, estimo que debe haber un punto y coma, o bien un punto y seguido, para poder salir de los dos puntos (entiendo que los has utilizado para poder expresar tan solo aquello que cantan).

“…cantando a voz en cuello: “que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva…”. O bien, caminaban a grandes pasos a lo largo de los bordillos…”.

.- Debe ser “botas”.

.- Estimo que suena mejor si se cambia el orden en la frase (hipérbaton), pero es cuestión de gustos y algo muy personal. A veces se cargan de fuerza las palabras al enrocarlas en su posición inicial. Mejor decir: Sintió latir con fuerza el corazón”.

.- No colocar el guion pegado a la palabra anterior o posterior. Usar el guion largo de editorial (Ctr+Alt+signo más del teclado de números). Si no lo encuentras en tu Word dímelo en clase.

.- Creo que aquí hay una pausa, que da lugar a punto y coma o a un punto y seguido.

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