El taller de libros prohibidos – Olalla García

Reseña realizada por Begoña Curiel.

“El hambre con las ganas de comer” se han unido en esta lectura: un libro sobre libros para quien adora leer. La metaliteratura es uno de los cebos donde más caigo aunque no siempre sea garantía de que se cumplan las expectativas. En este caso lo ha hecho y de sobra.

Es una novela histórica muy bien documentada (Alcalá de Henares, 1572) con trama interesante donde la audacia de una mujer era una virtud tan peligrosa como la de poseer un libro prohibido. Uniéndose los dos factores, una auténtica bomba.

Al quedarse viuda Inés Ramírez debe hacerse cargo del taller de libros donde descubrirá que su marido estaba relacionado con un ejemplar perseguido por la Inquisición. Lo que habría sido motivo suficiente para alejarse de semejante horror provoca el efecto contrario.

La discreción de la protagonista oculta una fuerza de voluntad fuera de lo común. Junto a un oficial de imprenta francés, Pierre Arbús intentará desentrañar los interrogantes asociados a la existencia del ejemplar maldito. En esa búsqueda de respuestas, se internará por caminos desconocidos en los que ha descartado dar un paso atrás. Aunque en el recorrido vaya encontrándose con personajes tan siniestros como el libro.

Es una historia apasionante desde diferentes puntos de vista:

Maravillosa ambientación de la época. Ilustrativo y tremendamente didáctico el relato costumbrista.

Magistral además, la puesta en escena de los movimientos de los hilos del poder, el control férreo de la corona y la Iglesia para evitar la difusión de contenidos e ideas que pusieran en peligro la hegemonía política y eclesiástica, teniendo tan cerca el país, nidos de herejes. Chulísimos los episodios de las “redadas” de la época.

Lenguaje adaptado al contexto sin que resulte farragoso. Algo tremendamente complicado. Destacan especialmente los diálogos: maravillosos.

Descubrimiento de los entresijos y oficios asociados a la elaboración, impresión y distribución de libros. Un apartado excitante porque se huele a tinta y papel para que disfrutemos los viciosos de ambos materiales y que resulta ser un precioso homenaje al mundo editorial.

Muy interesantes las luchas internas del gremio como sector económico, donde cómo no, los hilos –aunque más pequeños que los mencionados antes– se mueven al antojo de una minoría.

Inés, un personaje central de órdago que ensalza el valor de la mujer cuando esta era invisible salvo en el entorno doméstico y los consiguientes corrillos donde “salirse del plato” era sinónimo de deshonra. Este aspecto ha sido para mí, uno de los pilares de esta novela. Algo así como un “cómo ser mujer y no morir en el intento” que diría un Almodóvar del siglo XVI.

Bueno el personaje principal, pero también de dulce algunos secundarios como Albertillo, Matilde y María, hermana de Inés. Esta última, genuina y auténtica. Aplaudía mentalmente durante la lectura, muchas de sus intervenciones. Muy en consonancia, este secundario, con el realce del papel de la mujer en la época.

Dosis de intriga adecuada para que el lector además de aprender, avance con gusto en el desarrollo del misterio que deberá resolverse. Y con el misterio, el giro de cintura para evadir los peligros que llegan.

¿Se nota que me ha gustado, verdad? No hay nada que disimular. Tampoco que desconocía a esta autora que sin duda, está ya en el archivo de mis próximas lecturas para el futuro.

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