El retrato de Dorian Gray – Oscar Wilde

Título: El retrato de Dorian Gray

Autor: Oscar Wilde

Editorial: Penguin Clásicos

Edición de 2016

ISBN: 978-84-9105-301-9

N de páginas: 336

Temática: Ficción

Traducción de Alejandro Palomas

Reseña realizada por Tati Jurado.

La tentación de caer rendida ante las pasiones terrenales siempre es grande. Sobre todo cuando se percibe la fugacidad de la existencia, lo rápido que pasan los años y el desacompasamiento desconcertante e inequívoco que se manifiesta entre el cuerpo y la consciencia a partir de cierto momento en este peregrinaje que llamamos vida. La irrevocabilidad de esta decadencia física y la frustración que surge ante la certeza de saberse presa de un reloj ingobernable espolean a los sentidos. Unos que, ávidos por experimentar y sentir la vertiginosidad de desafiar a la impuesta finitud, son capaces de invocar el lado más sombrío del ser humano.

Un lado que sitúa el placer como el bien más sublime. Un objetivo, una única meta que antepone el querer al no poder dictado por la consciencia individual y colectiva. Uno capaz de silenciar valores morales, pero no extinguirlos. Y es que una vez que se cruza el umbral de los excesos es inevitable que la consciencia, más tarde o más temprano, se despierte sometida ante la crueldad de los remordimientos. Un escenario que Oscar Wilde (1854-1900) reflejó con maestría en esta obra que supo transcender las duras críticas de la época y convertirse en un clásico de la literatura.

Dorian Gray, un joven llamativamente atractivo, posa para Basil, un artista fascinado por su belleza, cuando escucha por primera vez a Lord Henry. La perfección de los rasgos del joven mantiene enfrascado al pintor en la que considera será su mejor obra: el retrato de Dorian. Pero ni siquiera la turbación de Basil por culminar con el retrato y lograr inmortalizar su belleza, alimento momentáneo de su vanidad, evitará que pronto las reflexiones del amigo del artista comiencen a inquietarlo. La disertación sobre el sentido de la vida y la necesidad de cederle el protagonismo a las pasiones y a los placeres serán el mejor anzuelo para seducir a un joven aún ingenuo.

Y es que la juventud es la candidata idónea para sembrar el deseo, para desafiarla a dejarse llevar por los impulsos, para provocarla a no someterse a las negaciones que impone el miedo, para tentarla a no rendirse ante lo prohibido. Y Dorian es demasiado joven para no dejarse influenciar por el discurso de Lord Henry, un hombre capaz de revelar con sutileza sensaciones, emociones y pensamientos hasta entonces desconocidos por el joven.

La culminación del retrato coincide con el desvelamiento de Henry: la juventud y la belleza son la piedra angular para alcanzar el placer. La vida debe arder con la llama más intensa, se deja convencer el joven que, tentado por conocer los placenteros pecados, entrega su alma para no envejecer nunca. Será el retrato quien sufra las inclemencias del tiempo, convirtiéndolo así en el espejo de su consciencia.

Avanzar en la lectura de El retrato de Dorian Gray supone adentrarse en la dualidad del alma. En esa lucha interna entre la avaricia, la soberbia, el egoísmo y la ira que despiertan las bajas pasiones y los valores morales. Un libro lleno de lucidez que atrapa y que obliga a cuestionarse el verdadero sentido de la existencia.

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