Balmis, Francisco Javier

Autores alicantinos por Mariángeles Salas:

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Francisco Javier Balmis, nacido en Alicante, el 2 de diciembre de 1753, fue pionero en el estudio de las aplicaciones de la vacuna, en particular de la viruela, considerada una de las enfermedades que más muertes ha causado a los hombres.  

Formado en el Hospital Militar de su ciudad natal, donde trabajó como practicante, el Tribunal del Protomedicato de Valencia le otorgó el título de cirujano en 1778, y pasó a ejercer en el ejército. En 1781 se trasladó a México, en cuya universidad se graduó en artes, y fue nombrado cirujano mayor del Hospital de San Juan de Dios (1787-1788). Realizó investigaciones sobre la curación de las enfermedades venéreas mediante el uso de plantas medicinales y a su regreso a España, en 1792, intentó aplicar sus resultados.

Ante la oposición manifestada por los miembros del Protomedicato en la Corte, publicó: Demostración de las eficaces virtudes nuevamente descubiertas en las raíces de dos plantas de la Nueva España, especies de ágave y de begonia, para la curación del mal venéreo y escrofuloso (1794).

En 1796 publica: Introducción para la conservación y administración de la vacuna, y para el establecimiento de juntas que cuiden de ella, y en 1803 tradujo la obra de Jacques Louis Moreau: Tratado histórico y práctico de la vacuna contra la viruela.

Balmis, que había seguido con expectación los logros de la recién descubierta vacuna contra la viruela, de Edward Jenner, y era consciente de los estragos que esa grave enfermedad infecciosa provocaba en América, persuadió al rey Carlos IV, y ese año la Junta de Cirujanos de Cámara aprobó su proyecto para propagar la vacuna en las colonias americanas y lo nombró director de la expedición, financiada por la Corona, que partió de La Coruña con un equipo de cirujanos y veintidós niños expósitos, a los que se había inoculado la vacuna para poder transportar vivo el virus inmunológico.

Como director de “La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, Balmis recorrió, entre 1803 y 1806, Venezuela, Cuba y México, y desde Acapulco, una vez que la difusión de la vacuna ya estuvo asentada en las colonias españolas, se embarcó hacia Filipinas. En total, 3 años de expedición  que terminarían salvando la vida a millones de niños y convertirían a Balmis en uno de los médicos más importantes e influyentes y, al mismo tiempo, desconocido de la historia española

A su regreso hizo escala en la isla de Santa Elena, en la costa oeste de África, desde donde fue introducida la vacuna en el continente, y llegó a España en 1806, donde fue nombrado inspector general de la Vacuna. En 1814 fue designado cirujano de cámara de Fernando VII y pasó a pertenecer a la Junta Superior de Cirugía. Murió en Madrid en  1819.

El descubridor de la vacuna, Jenner, fue muy claro sobre su opinión acerca de la expedición de Francisco Javier Balmis:

“No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que éste”.

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