Argilés, Teresa – “Almudena siempre”

Qué pasaría si me sentara junto a mi escritora de cabecera, pues… le diría cuánto la admiro y al mismo tiempo la envidio.

La riqueza de su pluma. La afilada mordacidad de sus historias. El contenido que inunda cada resquicio de mi entender, es una inyección de sabiduría.

Cada historia es mejor que la anterior, pero la siguiente será insuperable y a su vez otra la superará sin desmerecer a ninguna de las antecesoras.

Tu Lulú dentro del Atlas de Geografía Humana, con los Aires difíciles que corren y que te digan Te llamaré viernes y que al otro lado esté Malena con su tango, que es un buen Modelo de mujer, a pesar de haberse derrumbado como un Castillo de Cartón en esa Estación de paso que nos dejó El corazón helado. Menos mal que Inés y la alegría y su Lector de Julio Verne nos llevaron a Las tres bodas de Manolita y además fueran Los pacientes del doctor García.

Te las pienso robar, no quiero que sean historias solo tuyas Almudena, pero son tan Grandes.

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