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Aguirre Benito, Francisca

Publicado el 18 de mayo de 2020


Un mar, un mar es lo que necesito.

Un mar y no otra cosa, no otra cosa.

Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.

Un mar, un mar es lo que necesito.

No una montaña, un río, un cielo.

No. Nada, nada,

únicamente un mar.

(Fragmento del poema “Testigo de excepción” del poemario “Ítaca”, Francisca Aguirre Benito)

“Poetas y poesías” por Mª Ángeles Álvarez.

Quién no necesita un mar, un mar inmenso para perder la vista en él, para navegar sobre sus olas de espuma y surcar los vientos a lo largo y ancho de su inmenso azul.

Unos pocos afortunados, como los que vivimos a orillas del Mediterráneo, podemos dirigir cada día nuestra mirada a sus aguas e imaginar que nos adentramos en ellas y que su abrazo húmedo nos envuelve.  Como el mar que rodeaba “Ítaca” y el mar que baña la ciudad en la que vino al mundo Francisca Aguirre.

Y es que esta gran poeta nuestra nació en Alicante el 27 de octubre de 1930, aunque tras la Guerra Civil tuvo que exiliarse junto con su familia en Francia debido a las ideas políticas de su padre, el pintor Lorenzo Aguirre. Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial obligó a la familia a regresar a España, donde en 1942 Lorenzo Aguirre fue condenado a muerte y ejecutado por la dictadura franquista.

Francisca se formó de manera autodidacta, leyendo de forma incansable. Entre sus lecturas de joven encontramos a Pablo Neruda, Miguel Hernández o Vicente Aleixandre. Pero sobre todo a Antonio Machado, aunque en este caso de forma clandestina debido a las circunstancias políticas del momento. No en vano Aguirre ha sido calificada como “la más machadiana de la generación del 50”. Es más, ella misma se consideraba perteneciente a la generación del 98 por ideales y estética, más que a la del 50 a la que correspondería por fecha de nacimiento.

En su libro de memorias Espejito, espejito, publicado en 1995, la autora escribió:

"Descubrir los libros ha sido uno de los pocos regalos que la vida me ha hecho. Para mí, Alicia en el país de las maravillas fue una maravilla en el país de las tinieblas. Con ese libro aprendí a reírme del mundo hostil que me rodeaba. El señor Carroll nos enseñó a mis hermanas y a mí a sacarle la lengua a todo lo feo y opresivo. Estoy segura de que mi agradecimiento para con este libro me sobrevivirá".

Empezó a escribir muy joven, pero sus trabajos vieron la luz por primera vez cuando ella ya contaba con cuarenta y dos años. En una entrevista concedida a El Cultural en 2011 dijo que tardó mucho en conformarse con lo que escribía porque siempre encontraba que adolecía de alguna falta.

Tras finalizar su formación autodidacta en 1963, se hizo socia del Ateneo de Madrid y comenzó a acudir a tertulias literarias, tanto poéticas como teatrales. Allí conoció al que sería su marido, el también poeta Félix Grande, de cuyo matrimonio con él nacería la poeta Guadalupe Grande.

Con su primer poemario, Ítaca, recibió el Premio Leopoldo Panero en 1971. Esta obra permite apreciar que Aguirre es una poeta que camina con maestría por el terreno de la poesía simbolista y combina con acierto su propia realidad con la cultura universal, en un monólogo íntimo que nos conduce hacia su interior.

Fue en esta época cuando comenzó a trabajar en el Instituto de Cultura Hispánica y en 1977 recibió el premio Ciudad de Irún por su libro de poemas Los trescientos escalones.

Y ya no dejó de publicar porque a partir de ese momento vendrían obras como La otra música (1978), Ensayo General (1996), Pavana del desasosiego (1999), Ensayo General. Poesía completa 1966-2000 (2000), Memoria arrodillada. Antología (2002), La herida absurda (2006), Nanas para dormir desperdicios (2008), Historia de una anatomía (2011), Conversaciones con mi animal de compañía (2012) y Ensayo general. Poesía reunida 1966-2017 (2018), además de otras obras en prosa.

Y también los premios se sucederían hasta llegar al Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018.

Temas como la infancia o sus propias vivencias y también sus sueños, todo ello marcado profundamente por la huella que en su vida dejó la Guerra Civil, la muerte de su padre y la posguerra, han dado como fruto una poesía lúcida e íntima, en la que se deja entrever el dolor por las pérdidas sufridas.

Papá, perdimos tantas cosas

además de la infancia y los trescientos escalones que tú pintaste

nunca he sabido si para decirnos que había que subirlos o bajarlos.

(fragmento de Los trescientos escalones)

 

Aquella infancia fue más triste.

Ser niño en el cuarenta y dos parecía imposible.

Nuestra niñez era una mezcla de comprensión y aburrimiento.

Éramos serios y aburridos.

Recuerdo aquellas tardes; eran como el mundo era entonces:

sin resquicios y tristes.

(Fragmento de Paisajes de papel, dedicado a sus hermanas Susy y Margana).

En Historia de una anatomía, casi un autorretrato moral, en cuyos versos la muerte de su padre sigue muy presente y que le valió el Premio Nacional de Poesía en 2011 y antes el Premio Internacional Miguel Hernández en 2010, la poeta toma los detalles del cuerpo físico para, a partir de estos, reflexionar sobre ciertas condiciones humanas, convirtiéndose así su poesía en una poesía de denuncia. Esto no hace más que confirmar la condición vitalista y humana de la autora, además de su fortaleza, impresa también en el resto de sus obras.

La poesía de Aguirre nos permite conocer a esa mujer a la que le importaban los demás, el mundo a su alrededor, las pequeñas cosas que a veces parecen insignificantes pero que encierran mucho más de lo que su apariencia sugiere y eso es precisamente lo que logró plasmar en sus versos, con un discurso existencial aleado de excesos sentimentales, pero sin perder el sentimiento. Su obra revela también su pasión por la literatura, que fue su tabla de salvación, la que la condujo a descubrir su amor por el arte, por la libertad y por la vida.

Francisca Aguirre murió en su casa de Madrid el 13 de abril de 2019, hace apenas un año, pero dejó atrás un legado de un valor extraordinario, el legado de una mujer que quiso ser escritora y poeta y que, pese a las dificultades de los tiempos en los que nació y vivió, pese a que su obra no se incluyera en las antologías de su generación, logró hacerse un hueco en la historia de nuestra literatura y que su arte le fuera reconocido en vida, lo cual ya es mucho.

Ahora somos nosotros los encargados de velar porque ese legado no se pierda en el olvido, porque sea conocido por las generaciones venideras el talento de una mujer cuyos versos no tienen tiempo ni edad.

Y en esa tarea me encuentro, razón por la que he escogido uno de los poemas de Francisca Aguirre que me ha llegado al alma por su estilo, sus palabras y su belleza. No es más que una opinión subjetiva, posiblemente los entendidos consideren que otros versos son más representativos de esta autora o más relevantes desde el punto de vista estético. Pero este es el que mi corazón ha elegido de entre todos.

Desmesura

 

A Javier Statié

Dijo que no. Y el Tiempo se quedó sin tiempo.                                  

Luego, la vida hizo una pausa

y todo pareció recomponerse

como esos acertijos infantiles

en los que sólo falta una palabra,

una palabra necesaria y rara.

Pero dijo que no. Cerró los labios

y escuchó el gorgoteo de las sílabas

luchando por vivir a la intemperie.

Dijo que no. Y el tiempo oyó el silencio.

Luego, la vida hizo una pausa.

Y todo fue distinto: el dolor fue

más cauto, más sensato,

la lujuria lloró en su madriguera.

Y el tiempo inauguró sus máscaras:

hubo un pequeño espanto en los rincones,

temblaron los espejos agobiados

defendiendo impotentes el azogue.

Los pájaros callaron esa tarde

y la luna brilló blanca y sin manchas.

Ardió la noche como vieja tea

con la absurda avaricia de la muerte,

con su luto distante y pegajoso,

y un rencor resabiado y carcomido

descargó como lluvia en el desierto.

Entonces, sólo entonces,

oyó a su corazón ladrando

y se volvió despacio a los espejos

y los vio tiritar con mucho frío

y pedir compasión desde su escarcha.

Y no supo qué hacer con tanta desmesura:

cerró los labios y escuchó al silencio.

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