89. Criterios para la lectura experta – 21 de agosto de 2014

lector experto

El jueves 21 de agosto tuvo lugar la conferencia pública “Criterios para la lectura experta” a cargo del profesor del taller de escritura Ramón Sanchis. El conferenciante, al ver la sala casi al completo, se felicitó al confirmar que la lectura sigue representando un tema de interés.  

De acuerdo al formato de esta actividad, se enunciaron los aspectos más significativos que podemos valorar en un libro.

En el arranque de la charla nos recordó que el lector se hace. Para ello aconsejó leer cada día con actitud reflexiva acerca de nuestra condición crítica como lectores y sobre la calidad de los escritos.

Sobre la labor del escritor, comentó que la técnica no es suficiente para escribir un buen libro. Hace falta tener imaginación, algo que se adquiere a partir de la integración de las experiencias. Más tarde, al trasladar ese mundo al papel su resultado ha de parecer verosímil. Un aspecto necesario si se quiere obtener el respeto y reconocimiento de los lectores.

La herramienta que utiliza el escritor para sus creaciones es la palabra, de ahí su importancia. Los artistas y buenos artesanos se esfuerzan por enriquecer sus escritos huyendo de los tópicos e indagando en la profundidad de las palabras. A modo de ejemplo, presentó el significado de la palabra “compañero”: el que comparte el pan. Resulta evocadora la amplitud que este término que va más allá de su uso habitual. Asignó a Shakespeare la paternidad de expresiones cotidianas que gozan de plena actualidad: no tener “ni pies ni cabeza”; ser una persona “de perfil bajo”; “ser duro de corazón”; “ser el hazmerreír”; “desaparecer como por arte de magia”…Un buen ejemplo de cómo la labor creativa que lleva al escritor a buscar maneras diferentes de nombrar las cosas acaban incorporándose al habla popular.

La lectura de  textos de Tagore, Julio Llamazares y Ernesto Pérez Zúñiga ilustraron el apartado de la musicalidad de las palabras, llegando a afirmar que la literatura es música.

Los libros elegidos para distinguir el tono narrativo de los escritos fueron Sinhué el egipcio, La lluvia amarilla y La Ilíada. Relacionó el tono con la emoción que pone el escritor en ese escrito, lo que le permite traducir en voces su pensamiento.

El ritmo lo definió como la forma ágil o pausada de escribir las cosas. Tiene que ver con el tono y con el uso de los golpes de voz que los autores imprimen a sus escritos.  En este caso recurrió a Azorín y al poema Sonatina de Rubén Darío.

Al hablar del lenguaje figurado: las imágenes, metáforas, metonimias, metáforas de situación…  nombró a los escritores Ernesto Pérez Zúñiga, Vanessa Montfort, Manuel Rivas y Vargas Llosa entre otros.

Definió a las descripciones como la salsa de cualquier escrito, resaltando la importancia de mostrar las cosas antes que explicarlas. El lector quiere disfrutar de la acción y llegar a sus propias conclusiones sobre el significado de las cosas y los actos de los personajes con los datos precisos. Abundar en exceso es dudar de su capacidad para entender la historia.

El cuento El duelo final de Manuel Rivas sirvió de ejemplo para adentrarse el tema de los personajes. La belleza de este escrito impactó en los asistentes tanto como sus explicaciones.

Miguel de Cervantes, Isaac Singer, Fiódor Dostoyevski, Goethe, Enrique Anderson… se incorporaron a la charla cuando Ramón Sanchis habló de las voces de los personajes, el ritmo de la acción, los diálogos, el humor y las reflexiones.

Finalizó la conferencia hablando de la dimensión simbólica de algunos escritos y para ello se refirió a la obra El cartero del rey de Rabindranath Tagore. Un momento inspirador que nos invita a desarrollar el criterio a la hora de seleccionar buenas lecturas.

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