137. Ojos azules – Toni Morrisson – 9 de noviembre de 2018

El viernes 9 de noviembre tuvo lugar el encuentro literario del Club de Lectura de El Libro Durmiente en torno a la novela “Ojos azules” de Toni Morrisson.

Los tertulianos estuvieron de acuerdo en que a todo el mundo le gusta la gente guapa. Por ello, pagamos para verlos lucirse en la gran pantalla y compramos productos que nos aseguran parecernos un poco a ellos; porque queremos parecernos a ellos, pues la belleza viene acompañada de un respeto y de un estatus único. El debate que se suscitó fue acerca de, ¿qué pasa si, bajo todos los estándares, no eres “bello”? ¿Cómo te acepta la sociedad? Aceptando que esta es la realidad que vive la pequeña Pecola, una niña negra de un barrio marginal que es, bajo todos los estándares “fea”.

Aproximándonos a al entrañable personaje de Pecola, comprobamos como es menospreciada por todos a su alrededor, desde otros niños negros hasta su propia madre, porque su fealdad y su negrura hacen que nadie la quiera, ni siquiera que la respeten. Ella es un fantasma, invisible, atraviesa a la gente sin que estos la noten. es el eslabón más bajo de la cadena alimenticia. Ante ello, tratamos de dar respuesta a, ¿Qué puede hacer la pequeña ante tanto odio? Ofreciendo, como respuesta compartida: Rezar hasta más no poder, rezar con tener unos ojos como las otras niñas, unos ojos azules y bonitos, igualitos a los de las niñas blancas que aparecen en el cine o en los sobres de las chocolatinas, esas niñas blancas a las que todo el mundo quiere y respeta.

Reflexionamos sobre la realidad que vive la pequeña Pecola, la cual es, en mayor o menor medida, la que todos experimentamos. Estamos siendo constantemente bombardeados con anuncios que nos venden cuerpos perfectos, peinados de ensueño, y ojos azules, con los que veremos el mundo de color azul y el mundo nos devolverá la mirada con compasión y respeto. Pero sabemos que esto que nos venden no es verdad, por comprar el ultimo perfume no seremos como los modelos que vemos en la televisión, de la misma forma en que tener los ojos azules no hará que Pecola sea feliz. Tratándose de ella, aceptamos que su padre seguirá siendo un borracho, su madre seguirá deprimida y ella seguirá siendo negra, con todas las consecuencias que ello trae en un mundo que espera que seas de otro modo.

En un mundo en el que en algún momento de nuestras vidas hemos de vernos presionados e incluso excluidos a causa la desigualdad, la discriminación y la imposición de cánones de belleza, debemos reaccionar, dar un paso hacia atrás y ver que, aunque no cumplamos las expectativas que a fuerza nos son obligados a cumplir para lograr la aceptación social, tenemos que aceptarnos primero a nosotros mismos, valorar esas pequeñas cosas que nos hacen únicos. Somos conscientes que esto es algo difícil, pero se trata de una tarea necesaria. Debemos aceptar que, al igual que Pecola, la mayoría de nosotros no tenemos unos ojos azules y bonitos, pero es que tampoco los necesitamos, pues ya tenemos los nuestros.

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