Una historia africana – Javier Reverte

Reseña realizada por Begoña Curiel:

Con ganas de más me deja esta historia africana, desaprovechada ante las inmensas posibilidades que tienen escenario y personajes. Por eso es una pena que se quede en un relato entretenido siendo como es, una historia prometedora, muy interesante. Deja al lector un leve aroma pudiendo haber sido una buena y profunda inmersión en una tierra desconocida, de la que me quedo con muchas ganas de conocer más, independientemente del contexto histórico.

  El médico navarro Luis Urzaiz trabaja en Guinea Ecuatorial. Un golpe de estado hace recomendable la salida de los españoles del país. Su esposa e hijo sí regresan a su lugar de origen para siempre. Él ha dejado de pertenecer al lugar donde nació. Es arriesgado pero su nueva tierra le llama y se convierte en prisionero en Guinea, en concreto del jefe de la policía de Cogo, Mbma.

  El autor relata casi de soslayo convulsiones políticas y acontecimientos de los que deja casi todo en el tintero; muchas cosas que el lector –al menos ese es mi caso–, desearía saber. Siento que las elipsis son demasiado grandes y la historia contada se queda excesivamente coja.

  Urzaiz es un personaje que nada tiene que ver con lo que plantea al principio. Era un médico dispuesto a dejarlo todo por sanar, pero pronto descubrimos que la vanidad es el único motor que le mueve. De camino, muestra una cara desagradable que parece pertenecer a los demás, cuando realmente es muy parecida a la suya.

  Convive con una mujer en Guinea. Una relación muy particular que como otros tantos apartados de esta novela parece más una anécdota que un pilar en su vida o una base importante del libro.

  Todo parece superficial cuando en el fondo, la trama de fondo tira. Porque se respira el embrujo de la tierra, pero ahí queda: en leve brisa, en una sugerencia. Puede que el comienzo resultase tan apetecible que por eso la caída ha resultado tan estrepitosa.

  El número de páginas ya indicaban brevedad, pero no siempre lo breve debe ser sinónimo de pobreza. Y es una pena porque la historia es atrayente y el relato ameno, pero pierde puntos por toda una suma de factores: la expectativa no cumplida sobre la información y el relato más intenso que esperaba de Guinea, los diálogos descafeinados, esa tensa espera ante el inminente encuentro con Mbma que deseaba que me erizase el vello… y nada… ¿Puede que esperase demasiado?