Un grito de amor desde el centro del mundo – Kyoichi Katayama

Reseña realizada por Tati Jurado.

La ausencia definitiva de un ser querido, la certeza de la imposibilidad de poder cambiar esta situación, te inunda de un vacío desgarrador. Un dolor profundo, aguijones de angustia demoledores que bloquean y llegan incluso a quebrantar el sentido de la vida. Una realidad que somete a la atemporalidad de un desconcierto, de una incomprensión que solo alcanza consuelo en la rendición. Porque es en la aceptación de la muerte, al rendirse ante ella, que se perpetua en la memoria a los ausentes y el amor hacia ellos. Un acto de valentía, pero sobre todo un acto de amor incondicional que Kyoichi Katayama ha sabido retratar con una ternura sobrecogedora en Un grito de amor desde el centro del mundo.

Aquella mañana me desperté llorando. Como casi siempre. Ni siquiera sabía si estaba triste. Junto con las lágrimas, mis emociones se habían ido deslizando a alguna parte”. Comienza contando Sakutaro, narrador y protagonista de la historia. Un comienzo que, al anticipar el desenlace unas pocas líneas después, ya sugiere que las vivencias de los personajes y su forma de enfrentar y sentir las batallas que se lidian en lo más profundo de la pesona van a ser los verdaderos protagonistas. Una premisa que hace que resulte inevitable seguir avanzando en la lectura.

Katayama elige una estructura no lineal para narrar la historia de Sakutaro y Aki. En un continuo vaivén entre el pasado y el presente, el lector conoce el desarrollo de una amistad que nace en la más tierna infancia y que el despertar de la adolescencia comenzará a matizar con otras emociones, sensaciones y sentimientos para terminar convirtiéndolo en un amor tan puro como apasionado.

Un grito de amor desde el centro del mundo no fue la primera novela de Kyoichi Katayama (1959). El autor se inició con Kehai (1986) pero su reconocimiento internacional le llegó con la historia de Sakutaro y Aki que además de haber sido una de las novelas japonesas más leídas, ha sido adaptada al cine, a la televisión e incluso a cómics de manga. Una historia que sin duda no destaca por su temática si no por la prosa carismática del escritor japonés para saber contar como el amor, en su más pura esencia, es capaz de transgredir incluso las barreras que imponen el espacio y el tiempo.

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