Todos los fuegos el fuego – Julio Cortázar

Reseña realizada por Tati Jurado:

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Me atrevería a decir que es imposible que la narrativa de Julio Cortázar pueda pasar desapercibida para nadie pues, desde la publicación de sus escritos, nos sigue sorprendiendo con su escritura innovadora y especialmente original.

En Todos los fuegos el fuego, con una destacada maestría, una vez más nos demuestra su indiscutible capacidad para jugar con la fantasía y la realidad. En este libro, compuesto por ocho cuentos, el autor crea, mediante el espacio y el tiempo, mundos paralelos. Tal es el caso del relato “Todos los fuegos el fuego” que da título a la obra, en donde se narran dos historias similares cuya simultaneidad es imposible pues suceden en épocas y lugares diferentes y que, sin embargo, tienen un desenlace común. Es un continuo desafío para el lector embarcarse en este juego que propone Cortázar, capaz de llevarnos del orden al caos, como en “La salud de los enfermos” donde la ficción, creada por una familia que se afana en proteger a una madre enferma, termina tornándose realidad.

También en “La isla al mediodía” el escritor demuestra cómo le gusta jugar con lo inverosímil, pues el personaje sufre un desdoblamiento que sería imposible en la realidad. Un cuento dentro de otro cuento donde el personaje va en busca de la tan pretendida felicidad.

Cada uno de los cuentos es sin duda una obra maestra, talentosamente elaborada. Pero si me dieran a elegir uno entre los ocho me quedaría con “La autopista del sur”, un cuento donde profundiza en la sicología de los personajes y su manera de relacionarse a partir del embotellamiento en una autopista que va hacia Paris. En el citado cuento nos encontramos a unos personajes atrapados en un atasco, lo que le sirve Cortázar para crear una metáfora magistral sobre cómo funciona la sociedad.

Todos los fuegos el fuego es un referente para todo amante del género del cuento pero, sobre todo, una lectura imprescindible para el lector dispuesto a aceptar la sublime provocación de Julio Cortázar.