Secretos del Arenal – Félix G. Modroño

Reseña realizada por Begoña Curiel.

secretos-del-arenalEs un dos en uno. Lees una novela encontrándote con otra dentro. Silvia y Olalla, la primera en el Bilbao actual, la segunda en la Sevilla de 1940 acabarán dándose la mano mientras el lector intenta buscar la conexión a lo largo de la lectura. Es un juego divertido que ameniza la evolución de la trama.

  Silvia y Mateo se cruzan gracias a los placeres del vino. Su relación, esporádica pero intensa, iniciará este vaivén narrativo, donde la chica nos habla en primera persona. Enorme el mérito de Félix G. Modroño al situarse en esa posición. No es habitual que un hombre dé voz a una mujer y que lo haga bien. Imagino que la relación de Silvia con Mateo no es fácil de comprender para todo el mundo. Por eso, hay que destacar el reto que se plantea el autor. No porque no haya relaciones complicadas en el mundo. Si no, por la cortedad de miras de muchas mentes.

  Felix G. Modroño va añadiendo ingredientes para enganchar al lector. Silvia vive y sufre el trauma del asesinato no resuelto de su hermana. El relato en primera persona nos permite conocer la profundidad del dolor y la ira que la acompaña desde entonces.

  Mateo recibirá un día el correo electrónico de una desconocida que le invitará a leer la novela “Secretos del Arenal”. El lector sabrá de inmediato que la desconocida no es otra que Silvia a diferencia de Mateo. Con él juega a este curioso misterio con el que el escritor quiere envolver la personalidad de Silvia. Y con esta sugerencia, el lector se internará en la segunda trama que se intercalará con la de Silvia.

  Olalla es la protagonista de esa segunda trama que transcurre en los años 40 en Sevilla. Donde la joven aprenderá a vivir con el contexto de la época y su ciudad. Aunque lo realmente importante, será un trauma con el que tendrá que convivir a diario.

  Así se enlazan las dos historias. Con sus correspondientes mujeres, ciudades y épocas. Esta estructura será el principal atractivo de la novela, con dos personajes fuertes y un despliegue descriptivo de imágenes y costumbres de las dos ciudades por las que camina.

  Personalmente, como bilbaína no puedo evitar sentir placer por los recuerdos que me trae. Es la ciudad donde ya no vivo pero que vive conmigo. El paseo de Félix G. Modroño por los cambios que ha experimentado la ciudad, me ha hecho sonreír. Los detalles de los lugares y situaciones descritas han sido un eco que ha despertado emociones.

  Me encantan las novelas que me hacen descubrir localidades y lugares nuevos. Sobre todo, si generan la curiosidad de conocerlas. Me ha ocurrido en muchas ocasiones. Pero cuando hablan de lo conocido, la complicidad con el autor es inevitable. Más cuando la excusa de los lugares sirve para compartir sensaciones y opiniones personales. Gracias Félix por esta maravillosa ambientación. Este ha sido un apartado que ha hecho subir puntuaciones a “Secretos del Arenal”. Y aunque no conozca Sevilla como el autor, también es cierto que se ha currado la ambientación de esta otra hermosa ciudad.

  Pero dejando a un lado una cuestión tan puntual, la novela cuenta con otros factores que la hacen recomendable. Félix G. Modroño utiliza una prosa cuidada. A veces, refinada, con cierta tendencia poética, que la hace dulce, bonita. Además, sin ningún tipo de complejidad ni retorcimiento narrativo. Se agradece así, la fluidez que domina en el texto.

  Es una lectura agradable. Sencilla. Original por su estructura. Evocadora por la ambientación sobre todo, en los años de la Sevilla que le toca vivir a Olalla, a la que a veces dan ganas de abrazar para consolarla. Aunque después, tendremos ganas –por lo menos yo las he tenido– de palmearle la espalda para agradecerle su coraje. Por supuesto, como era de preveer, ella nos llevará a los puntos que le unen con Silvia aunque sean dos mujeres tan diferentes que nada tienen que ver.  

  Una novela interesante con la que por fin, me he quitado las ganas de estrenarme con Félix G. Modroño.