Santos, Care – Entrevista

Mataró, Barcelona. 1970.

A los ocho ya escribía, seis años después ganó su primer concurso literario, a los veinticinco publicó su primer libro.

Desde entonces es inmenso el volumen de su obra traducida a veintidós idiomas, entre más de diez novelas, libros infantiles y juveniles, cuentos y poesía.

Se atreve con todo y el éxito llega en forma de numerosos premios. El último, el Nadal de 2017 con “Media vida”.

Entrevista realizada por Begoña Curiel para ELD:

–Reconozco que solo he leído dos novelas de Care Santos: Habitaciones cerradas y Diamante azul. Sin embargo fue suficiente para que entrara en mi lista de autores favoritos. ¿Qué otra u otras suyas me recomendaría para conocer bien a Care Santos como escritora?

Cualquiera que te apetezca leer me parece bien. Estoy en todas ellas.

–He retomado la lectura de obras juveniles desde que tengo una hija (14 años) en casa. Se bebe los libros y necesita como yo, comentar lo que ha leído. ¿Qué siente cuando un adolescente le dice que ha vibrado con una de sus obras?

Siento que estoy en forma si soy capaz de seducir a los lectores más exigentes y faltos de tiempo que existen.

–¿Es más difícil satisfacer las expectativas de un lector joven que las de un adulto o es algo que no se pueda comparar?

Depende de cada uno, por supuesto. Pero por naturaleza los adolescentes son complejos, exigentes, inteligentes, y no leen más que por pasión, como debe ser.

–He leído y escuchado en varias entrevistas suyas que el aburrimiento fue en parte el origen de que escribiera desde niña. Además de las historias que le contaba su abuela. Sin esos factores, ¿tendríamos a la misma escritora Care Santos o simplemente no habría sido escritora?

El aburrimiento es estupendo y mi abuela lo era también. Además, en mi infancia hubo varias bibliotecas, y tuve padres lectores y –a su modo- escritores. Todo eso sumado con todo lo demás me convirtieron en quien soy.

–¿Qué ambiente necesita para sentarse a escribir? Hay autores que son capaces de hacerlo en cualquier momento. Otros nos cuentan que necesitan aislarse prácticamente del mundo.

Silencio, silencio y silencio. Adoro el silencio. Y cuando me aburro del silencio, las Suites para cello solo de Bach en alguna de las muchas versiones que colecciono.

–¿De pequeña empezó antes a leer o a escribir o fue un proceso en paralelo?

Lo primero que fui fue lectora, como casi todo el mundo. La lectura me llevó a la escritura.

–Tras el premio Nadal por Media vida, ¿hay un antes y un después en su carrera o no varía su hoja de ruta? Porque son muchos los premios que ha ido cosechando a lo largo de los años.

El Nadal es un premio que marca tu vida. Aún no me acabo de creer haberlo ganado. ¡Con la cantidad de premios Nadal a los que admiro muchísimo! La hoja de ruta, no obstante, siempre es la misma: escribir, tratar de hacerlo cada vez mejor.

–Cuando un escritor ha llamado sin éxito a miles de puertas con su proyecto bajo el brazo, ¿en qué momento debe desistir si está convencido de que su obra es digna y merece la pena?

No debe desistir. Debe escribir otra novela y volver a empezar.

–La autopublicación es una salida para los que reciben continuos portazos de las editoriales. Pero muchas veces es el paso para sufrir una nueva decepción ya que la distribución (y muchas cosas más) es un largo camino por recorrer. ¿Cree que no se informa demasiado bien sobre este aspecto o es que la emoción (e ingenuidad) por publicar lo puede todo?

No creo en la autopublicación. Creo que no es posible prescindir del criterio y el oficio del editor. Quien lo pretende es porque no ha encontrado un editor, pero debe seguir buscándolo. Hay muchos caminos para publicar que no son la autopublicación, que sigue gozando de muy mala fama. Es algo así como un estigma en la vida de un autor.

–Seguro que no puede decirnos (o sí) qué obra o autor le decepcionó y/o aburrió pese a ser el clásico de todos los tiempos que suele recomendarse…

Claro que puedo. El Ulyses de James Joyce.

–¿Y qué clásico recomendaría por y para siempre?

Uy, ¡tantos! Pero el Quijote sería uno de los primeros.

–Cuando está inmersa en una nueva obra, ¿es capaz de desconectar? ¿Puede leer libros que no tengan relación con la temática en cuestión? ¿Es de los autores que sueña y convive con los personajes que está creando en su cabeza?

Cuando estás escribiendo una nueva novela no puedes desconectar de ella aunque te lo propongas. Hay algo de profundamente obsesivo en el proceso. Casi no leo, cuando eso ocurre.

–A lo largo de su carrera habrá tenido ocasión de tratar a autores que admiraba. ¿A quién le hizo más ilusión conocer?

Admiro a muchos autores. He conocido a muchos, para mi suerte. No puedo elegir uno solo. Pero me quedé con las ganas de darle un abrazo a García Márquez.

–Junto a la técnica, el trabajo y la constancia diaria son vitales para no dejar nunca de mejorar. ¿Qué porcentaje de importancia daría a estos dos bloques?

El esfuerzo es fundamental en todo trabajo, pero en literatura, mucho más. Quien no esté dispuesto a trabajar «como siete bueyes» (la frase es de Flaubert) que no escriba nada.

–¿Cuándo cree que un autor ha adquirido o conseguido una voz propia, un estilo particular? Usted lo tiene. Hay escritores que nunca lo consiguen en mi modesta opinión. ¿Cree que es necesario tener un sello personal? ¿Es algo que se consigue con trabajo de manera consciente o a veces ocurre sin saber por qué?

No soy capaz de explicar cómo se consigue un estilo, igual que no puedo decir cómo se logra tener la cara que una tiene. El estilo es el resultado de muchas cosas: tus lecturas, por supuesto, tus emociones. Pero también tus búsquedas. Todo escritor tiene la obligación de preguntarse por qué debe escribir, qué va a aportar. El estilo es una respuesta a esa pregunta.

–Las redes sociales permiten a los lectores contactar con sus autores favoritos casi de tú a tú. Pero, ¿l@s fans somos a veces una carga para ellos? Porque estamos deseando que nos contesten. Cuando lo hacen es como si nos hubiera tocado la lotería (confieso que soy una de esas fans cansinas) y queremos acercarnos más a ellos… ¿Cómo valora este fenómeno que permite ahora esto de la red?

A mí me divierten mucho las redes, pero procuro mantenerlas a raya, porque hay cosas que me importan mucho más y para las que quiero tener tiempo. No quiero vivir para lo que las redes dicen.

–Es la pregunta habitual pero nos gusta saber en qué están metidos nuestros favoritos. Después de Media vida, ¿qué tiene Care Santos entre manos y en mente?

 Escribo nueva novela pero de momento prefiero no hablar de ella.

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