Para que no me olvides – Marcela Serrano

Reseña realizada por Tati Jurado:

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Título: Para que no me olvides

Autor: Marcela Serrano

Editorial: Alfaguara

Editada en 1998

N de páginas: 252

ISBN: 968-19-0408-7

Temática: Novela

Cualquiera podría aseverar que ser hija de una novelista y de un ensayista ya era un augurio de futuro en torno a las letras para esta escritora chilena. Y si bien, como ella misma cuenta, comenzó a incursionar en la escritura a una edad temprana, Marcela Serrano (1951), licenciada en grabado por la Universidad Católica de Chile,  publicó su primera novela Nosotras que nos queremos tanto a los cuarenta años. Novela que le valió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 1994.

Un comienzo prometedor para esta autora que con los años se ha consolidado como una de las figuras más destacadas de la nueva narrativa latinoamericana. Comprometida principalmente con el universo femenino, Marcela Serrano muestra en sus novelas el papel que juegan las mujeres en los diferentes ámbitos de sus vidas. Antigua vida mía (1995), El albergue de las mujeres tristes (1997), La llorona (2008) o Lo que está en mi corazón (2001), finalista del premio Planeta, forman parte de una compilación de novelas que ahonda en el modo de percibir el mundo por parte de las mujeres.

Dice Marcela que la historia común que tenemos que contar las mujeres es el hecho de haber abierto los ojos a un mundo que no estaba diseñado para nosotras. Una realidad palpable también en la novela Para que no me olvides.

El confinamiento interior de Blanca, provocado por una enfermedad irreversible, la llevará a repasar su vida. Ante la imposibilidad de comunicarse, esta mujer de mediana edad perteneciente a la clase alta chilena recurrirá a los recuerdos para comprender cómo y por qué los pilares que sostenían su existencia se tambalearon. Una existencia dominada por unos mandatos sociales que súbitamente se desmoronarán con el contacto con otras realidades y con la aparición del Gringo, un hombre que irrumpirá en su rutina poniendo en jaque todas sus creencias.

Con gran sensibilidad, una vez más, la escritora pone de manifiesto la herencia asignada al género femenino, aún vigente en muchos lugares, del deber de ser mujer. La imposición taimada de ser lo que los otros esperan que sea continúa siendo la premisa para que las necesidades y deseos de Blanca queden más que postergados, velados. El sometimiento es la carga asumida y consentida hasta que se produce un cambio, una fisura. De pronto la insatisfacción se revela como la dueña de su cotidianeidad y comienza a entender que es una mera espectadora de su propia vida. Una maraña de inquietudes e interrogantes que la obligarán a plantearse el sentido de su existencia y a impulsar la necesidad de encontrarse como individuo.

Para que no me olvides es un retrato íntimo del universo femenino y de esos tan necesarios desencuentros que terminan siendo, a pesar de los pesares, el único camino para el propio descubrimiento.