Pánico escénico – Viktoria Tókarieva

Reseña realizada por la autora Begoña Curiel:

“Pánico escénico” es el único título de Viktoria Tókarieva publicado en España. Está claro que no siento ninguna impaciencia porque se publique el segundo o los que pudieran venir.

Es una autora desconocida para mí y por lo visto, toda una institución de la literatura rusa que recoge cinco relatos en este libro. Todos protagonizados por mujeres que buscan, luchan y a veces destrozan su vida persiguiendo sus sueños. La mayor parte de ellas en el mundo del cine y otra, en concreto, en el patinaje artístico.

Tienen el nexo común del ritmo rápido, vertiginoso, a veces delirante, como si alguien estuviera pinchando a cada minuto a la autora para que fuera rellenando líneas, escribiendo a golpe de ideas sin revisar. Eso sí, de manera deliberada. Por ello, la narración roza en algunos momentos lo absurdo, aderezándola además con una ironía extraña que descoloca.

Las mujeres de sus historias viven tortuosos amores, enamoramientos, desamores, sensaciones y sentimientos amorosos como en una montaña rusa que las lleva y las trae, mientras ellas parecen ser ajenas a sus consecuencias. Y si no lo son, aparecen como auténticas camicaces del amor, o lo que quiera que sea que estén viviendo, llegando a transmitir al lector un desagradable sabor a tristeza y sordidez.

El relato titulado “El sistema de los perros”, arranca con el recuerdo de la primera cita -supuestamente laboral- de la protagonista con el guionista Valka Schwartz, del que ya nos deja claro que no le gusta nada de nada, destacando además su diferencia de edad: ella veintiséis años, él cuarenta. Escribe la autora: “Pero, a pesar de todo, fui con él con la esperanza de que alguien reparase en mí y me aceptase como actriz. O simplemente, para enamorarme y, así, encontrar la felicidad. Y, aún mejor, tanto lo uno como lo otro: enamorarme y trabajar en el cine”. Tras leer esta frase, sinceramente, una interrogación imaginaria se situó sobre mi cabeza: ¿Qué iba a ver si encontraba un papel y si no, pues a ver si se enamoraba y encontraba así la felicidad? En fin. Esta peculiar forma de pensar no es   patrimonio único de una de las protagonistas, sino que todas las mujeres que reúne el libro parecen vivir en una especie de disloque mental que les acompaña en su día a día, mientras se trabajan su meta en la vida. Demasiadas veces pierden el rumbo y caen en el abismo pero saben resurgir de sus propias cenizas, aunque al final, vuelven a recorrer caminos inciertos en los que muchas veces tropiezan en la misma piedra.

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Bien es cierto que el disloque no es para la autora cuestión de género en “Pánico escénico”, porque el material masculino que conocemos en sus páginas también deja mucho que desear. Encontramos a tantos enamorados repentinos y cultos como canallas -por separado y a la vez- en los que es difícil saber muy bien qué clase de personas, y en concreto de hombres, son.

En definitiva, si queréis leer “algo distinto”, es una manera de pasar el rato.