Narciso y Goldmundo – Hermann Hesse

narciso_y_goldmundo

Reseña realizada por Antonio Lozano:

En ocasiones, las vidas de dos personas pueden alternar entre episodios de convivencia y largos períodos de aparente distanciamiento. Cuando el vínculo es fuerte, cada reencuentro se retoma en el mismo punto en el que se dejó la vez anterior. Una simple mirada a los ojos y unas pocas palabras sirven para ponerse al día. De tal forma, se suceden encuentros y despedidas desde la infancia hasta el final de una vida. La relación que mantienen Goldmundo y Narciso se  incluye en esta categoría.

Pocas obras de Hesse están tan polarizadas como la manifestada por los personajes de esta novela. Por un lado, Narciso, aquel que nada precisa porque está recogido sobre sí mismo. Encarna los valores atemporales del espíritu no apreciándose en él una evolución. Se mantiene estable y solícito ante un destino que hace suyo con plena convicción. Por otro lado Goldmundo (boca de oro), un ser singular que precisa de la experiencia para completar su realización. Pertenece al mundo de la “Madre”, entroniza la naturaleza amando y sufriendo con cada cambio. Cada acto voluptuoso es contestado por una situación trágica donde el dolor y la muerte parecen cobrarse sus excesos. La Vida, la Gran Maestra, le conducirá a un estado superior de conciencia a partir de la experiencia.

Pareciera que el principal protagonista de la obra es Goldmundo. Pero una lectura más reflexiva nos advierte del error. Ambos personajes se precisan para completar sus vidas. El espíritu sin un alma donde encarnar queda morando un mundo vacuo imposibilitado para recrear su potencial. Un alma desconectada de un destino, de un ideal que le transcienda, se limita a encadenar acciones sin sentido que no aportan nada a su desarrollo vertical. Padre y Madre, Espíritu y Naturaleza en comunión provechosa que favorece la realización de sus criaturas. De tal forma, a pesar de que es Goldmundo el personaje atractivo sobre el que se fijan los focos de la acción, permanece constante en nuestra conciencia la presencia de Narciso a modo de norte geográfico que ayuda a no perderse en los cruces de camino.

Para Hesse, el Arte representa el ámbito de recreación humana cuyos principios entroncan con el mundo de los arquetipos y permite la síntesis de los opuestos. Es ahí donde Goldmundo adquiere conciencia del sentido de su existencia y donde Narciso puede aproximarse a la belleza de una vida dedicada a Dios. Al final, nos espera un mundo más Bello, Justo y Bueno. Esa es la promesa que nos hace el autor.