Lagerlöf, Selma

“Literatura escrita por mujeres” por Mariángeles Salas:

Erase un muchacho que no pasaría de los catorce años, alto, desmadejado, de cabellos rubios como el cáñamo. El pobre no servía para maldita la cosa. Dormir y comer eran sus ocupaciones favoritas; era también muy dado a practicar juegos, en los que demostraba sus instintos perversos.

Un domingo por la mañana se disponían sus padres a marchar a la iglesia; el muchacho, en mangas de camisa y sentado sobre un ángulo de la mesa, se regocijaba al verlos a punto de partir, pensando en que iba a ser dueño de si durante un par de horas.

“Cuando se vayan —pensaba para sus adentros— podré descolgar la escopeta de mi padre y hacer un disparo sin que nadie se meta conmigo.”

Se hubiera dicho que el padre adivinaba las intenciones del muchacho, por cuanto en el momento de salir se detuvo a la puerta y dijo:

—Ya que no quieres venir al templo conmigo y con tu madre, podrías muy bien leer en casa los sermones del domingo. ¿Me prometes hacerlo?

(El Maravilloso viaje de Nils Holgersson)

Selma Lagerlöf nació en 1858 en una casa de campo situada en Mårbacka, provincia de Värmland, Suecia. Desde pequeña  debido a que presentaba ciertos problemas físicos, se dedicaba más a leer que a realizar ejercicio físico. Los primeros años de la familia fueron de bonanza, a pesar de las carencias del padre en la administración de Mårbacka, lo que hizo que, a los pocos años, el bienestar de la familia se fuera degradando. Unos años antes de morir, Erik Gustav se volvió alcohólico, lo que empeoró la situación familiar.

Su hermano Johan había asumido la responsabilidad de la familia y luchaba, casi desesperadamente, en la producción agrícola de Mårbacka, con escasos resultados. Selma entendió que debía aprender alguna profesión para poder mantenerse por sí misma. Eligió la docencia, pero no encontró la manera de financiar el aprendizaje. Johan le apoyó, y a pesar de no tener dinero para darle, le consiguió un préstamo con el cual ella pudo comenzar sus estudios. Regresó a Estocolmo para estudiar Docencia en 1881. Primero en el Liceo Sjöberg para Señoritas y al año siguiente en el Real Seminario Superior para Estudios Docentes, una universidad para jóvenes y talentosas damas.

Una vez conseguido el título de magisterio, llegó a ejercer varios años como profesora de primaria. Selma, poseedora de una personalidad introvertida pero afable, no tardó en hacerse amiga de Anna Oom, que enseñaba en la misma escuela. También inició amistad con Elise Malmros, una empleada bancaria interesada en cuestiones sociales y feministas. A través de ella conocería la vida real de la pequeña ciudad costera: la pobreza, el alcoholismo, la discriminación hacia la mujer y la ignorancia, que dejarían huella en su futura carrera literaria. Esta amistad sería de por vida. Ella sería también el modelo para su novela La anciana Agneta.

Su vida como maestra se fue desarrollando junto a su afición literaria. Llegó a ser muy popular entre las alumnas por sus amenas y cautivantes lecciones. También comenzó a escribir artículos para el periódico y la iglesia locales. La cercanía de Copenhague y su vida cultural atrajeron su interés, y las visitas fueron frecuentes, así como también le permitieron hacer nuevas amistades.

Ferviente y activa feminista consiguió introducirse en el mundillo literario a través de una de las grandes figuras del feminismo sueco, la baronesa Shopie Aldeesparre. La persecución nazi contra los intelectuales alemanes fue terrible, y Selma Lagerlöf ocupó los últimos años de su vida en ayudar a los escritores y pensadores a esconderse, salir del país y luchar contra la dictadura alemana que oprimía a Europa. Así consiguió, por ejemplo, un visado oficial sueco para la poetisa alemana judía Nelly Sachs, destinada por los nazis a un campo de exterminio alemán nazi, salvándole de esta desgracia.

Cuando Finlandia debió enfrentar la agresión soviética en la llamada Guerra de Invierno, la escritora donó su medalla de oro del Premio Nobel para ser subastada con destino a juntar fondos para la Resistencia finesa.

Desde 1895 se dedicó por completo a la literatura gracias a que la Corona le concedió un estipendio anual a perpetuidad. Sus escritos, trataban sobre historias y cuentos populares suecos. La Universidad de Upsala la doctoró “honoris causa” en 1907 y dos años más tarde recibió el Premio Nobel de Literatura —la primera mujer en obtenerlo—, y pasó a pertenecer a la Academia Sueca, que en los dos siglos de su existencia abría por primera vez sus puertas a una mujer. En 1914 fue elegida miembro de la Academia Sueca, con justo merecimiento, pues su estilo no ha tenido parangón en la literatura sueca.

Entre sus trabajos destacan las novelas Jerusalén (1901-1902), La casa de Liliecrona (1911), El exiliado (1918) y la trilogía El anillo de los Löwenskölds (1925-1928).

De sus colecciones; De una granja sueca (1899) y Trolls y hombres (1915). El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia (1907), su libro más popular, fue un encargo de las autoridades escolares para que escribiera un libro de texto para las escuelas. Se trata de la historia de un muchacho de 14 años, Nils, el cual, debido a su carácter egoísta, es hechizado por un hada que lo convierte en un niño de un palmo de altura. A lomos de un ganso blanco doméstico que se une a una bandada de gansos grises salvajes en su migración anual al norte, Nils visita Laponia y viaja a lo largo y a lo ancho de toda Suecia. Observando la conducta de los componentes de la bandada, Nils Holgersson comprende sus errores anteriores, aprende solidaridad y se rehabilita de su pereza y egocentrismo.

 Escribió también obras autobiográficas, como Mårbacka (1922), El niño duende (1930), y El diario de Selma Lagerlöf (1932).

En medio del trabajo y el esfuerzo que le costaba ayudar a los refugiados fineses, agobiados por un largo bloqueo militar soviético, la laureada artista sufrió un ataque cardíaco masivo que la llevó a la muerte en su aldea, Mårbacka, el 16 de marzo de 1940 a los 81 años de edad.

Existe un importantísimo premio literario sueco (que entrega anualmente la suma de 100.000 coronas) con el nombre de “Premio Literario Selma Lagerlöf” (Selma Lagerlöfs litteraturpris)

En la ciudad de Sunne, donde vivió, hay dos hoteles que también llevan su nombre. La casa de Selma es un visitado museo dedicado a su memoria.

Desde 1991 el gobierno sueco la ha homenajeado poniendo su rostro en el billete de 20 coronas, válido entre 1997 y 2016, mientras que la Academia Sueca ha emitido varias series de sellos postales con su efigie.

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