La venganza es dulce y además no engorda – Gervasio Posadas

Reseña realizada por Mariángeles Salas:

TÍTULO: LA VENGANZA ES DULCE Y ADEMÁS NO ENGORDA

AUTOR: Gervasio Posadas

EDITORIAL: Espasa

AÑO DE EDICIÓN: 2009

ISBN Nº: 978-84-670-3171-3

Nº DE PÁGINAS: 332 páginas

TEMÁTICA: Narrativa

GERVASIO POSADAS nació en 1962 en Montevideo. Ha vivido en Uruguay, la Unión Soviética, Argentina e Inglaterra.

Durante años se dedicó a la publicidad, trabajando para algunas de las principales multinacionales del sector como Bassat Ogilvy, Young & Rubicam o Grey. En la actualidad está implicado en varios proyectos de e-learning.

En 2007 debuta en el mundo de las letras con El secreto del Gazpacho, editada por Siruela, que figuró en la lista de los libros más vendidos y ha sido traducida a otros idiomas.

En 2008 publica Hoy caviar, mañana sardinas junto a su hermana Carmen Posadas que es galardonado con el premio “Sent Sovi” de literatura gastronómica y más tarde el premio “Eugenie Brazier”, en Francia.

En 2009 publica  La venganza es dulce y además no engorda en Espasa y colabora con Emilio Aragón en la versión novelada de Pájaros de Papel.

En 2013 hace su primera incursión en la literatura infantil con Niki Zas y el retrete nuclear (Edebé), que está siendo traducida a varias idiomas.

En 2016 aparece la novela histórica El mentalista de Hitler, en Suma de letras.

Gervasio es autor de varios guiones, colaborador de distintos medios y blogger del Huffington Post.

LA VENGANZA ES DULCE Y ADEMÁS NO ENGORDA

Sobre la silla todo estaba dispuesto en perfecto orden: la chaqueta encima del respaldo, los pantalones extendidos sobre el asiento y, encima de ellos, la corbata. La camisa encima de la chaqueta para que no se arrugue y sobre ella los calcetines. En el suelo, los zapatos. Su abuelo decía que el ritual de los toreros para vestirse debía ser siempre el mismo para no atraer el mal fario. Empezó por las medias. Menos mal que no tenía que ponerse esos horribles pantis rosados que usaban los diestros, pensó. Luego, siguiendo la lógica taurina, se enfundó los pantalones y a continuación la camisa. Joder, estaba echando una buena panza. El cinturón empezaba a retorcerse ante el empuje de aquel incipiente globo sonda. Claro que aquellos pantalones grises tenían más de diez años, cuando todavía le entraban los de la época de la mili. Ahora los zapatos. Aunque en el resto de cosas Leandro Expósito estaba dispuesto a ahorrar y a tirar con lo que tenía, una nueva etapa merecía unos zapatos de estreno: unos mocasines negros. Quitó el papel de seda y los acarició. Sesenta euros, pero podían dar  bastante bien el pego.

Después de leer y reseñar El mentalista de Hitler (2016), novela que me gustó mucho, he querido ir atrás en el tiempo y leer lo que escribía Gervasio Posadas en 2009.Con un cambio de registro completamente diferente a su última novela, tengo que confesar que La venganza es dulce y además no engorda, también me ha cautivado. Estamos ante un autor que merece la pena leer, que utiliza la crítica de manera ingeniosa, que sabe cómo arrancar una sonrisa, pese a las adversidades por las que pasa su protagonista y, sobre todo, que con  las debilidades, miedos, manías e inseguridades que muestra Leandro Expósito, el personaje principal de la novela, consigue que el lector empatice con el protagonista desde el primer momento.

La trama hace alusión al título de la obra: la venganza. Leandro Expósito, una víctima más de la crisis, recuerda cómo era su exitosa vida profesional como ejecutivo de una empresa, hasta que por culpa de una conspiración, pierde su empleo, y cómo  ahora, y encima dando gracias, malvive, sin estar dado de alta en la seguridad social, llevando la contabilidad de Jacinto, dueño de varias carnicerías de su barrio y que le explota a base de bien.

Un día, harto de las leyendas urbanas que circulaban sobre él por el barrio, de confiar en que alguna vez le tocaría un buen pellizco en la lotería, de tener que vivir, porque no le quedaba otra, con su madre, a la que ya se le está yendo la cabeza, y con su tía, una solterona cascarrabias, y por sentirse un total fracasado aunque fuese economista de carrera, entró en el bar de siempre, pidió unas cervezas y cogió de entre un montón de periódicos grasientos el suplemento dominical de información económica. Un artículo llamó poderosamente su atención: Una escuela de negocios española había sido elegida la mejor del mundo. A pesar de la crisis, decía que el 90% de los alumnos que hicieran el máster, aumentaban sus salarios o encontraban un trabajo mejor. Y Leandro no se lo pensó dos veces.  Pero… ¿de dónde sacaría los sesenta mil euros que costaba el curso?

A partir de este momento a Leandro Expósito se le complica la vida y de qué manera. Inventará, exagerará, encontrará casualmente al responsable de su desgracia, se vengará a su manera. También se dará cuenta de que los “disfraces” no sirven más que para una fiesta, y hasta incluso dejará de hablar por sus constantes cabreos con el poster de los Ángeles de Charlie, sobre todo con  Farrah Fawcett, a la que adora y que tan buenos consejos le da.

En definitiva, La venganza es dulce y además no engorda es una novela que no deja indiferente, que es fresca, divertida e inteligente, que anima a seguir pasando hojas, que borda  situaciones que van desde la angustia hasta la comicidad, y que desde aquí os recomiendo su lectura.

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