La sirena de Gibraltar – Leandro Pérez

Reseña realizada por Begoña Curiel:

Hasta que no aparece muerta en el Manzanares, Juan Torca no cae en la cuenta de que la mujer rescatada de sus aguas con hormigón en sus piernas –Rebecca Cruz–, tiene relación con él. Días antes rechazó el encargo de asesinar a dos prostitutas gibraltareñas. Y una de ellas, debía aparecer precisamente en el Manzanares. La otra tendría que morir en aguas del Peñón. Desde que se topa con el rescate del primer cuerpo, Torca se empeña –como si en ello le fuera la vida– en buscar al asesino para evitar así, la segunda muerte. Porque está claro que su cliente encontró quien le hiciera el trabajito.

  Con esta presentación tan atractiva nos engancha Leandro Pérez para que sigamos los pasos de Torca. No sabemos muy bien de su pasado, pero el autor da pistas sobre la oscuridad del mismo. Ha estado en muchas batallas con muertos a sus espaldas y la limpieza de sus actos no está precisamente garantizada. ¿Es un asesino, mercenario, mata con argumentos? En esta novela eso no importa tanto, como los intentos de que Torca nos caiga bien. Su ambigüedad desconcierta para bien y para mal (desconozco cómo lo pinta en la primera novela de la saga –“Las cuatro torres”– que precede a “La sirena de Gibraltar” con este personaje como protagonista).

  El lector tendrá que decidir cuánto le gusta el tal Torca, pero es cierto que la ambigüedad es buena carta de presentación para atraparte. Si sumamos a sus «compadres», compañeros de fatigas del pasado igual de oscuro, Leandro Pérez se hace a las primeras de cambio con los que somos curiosos. ¿Quiénes son? ¿Qué fue lo que compartieron para que esté garantizada la lealtad entre los miembros del grupo?

  Lean, analicen y compren si quieren, como diría la campaña de publicidad      que quiere que nos llevemos a casa el producto. Leandro Pérez nos presenta la oferta y el recorrido de Torca para atrapar al responsable de la macabra muerte mientras tiene que vérselas con su propio hijo. Rodrigo es policía –de los buenos–, también investiga la muerte y no tiene muy claro, hasta qué punto su padre está metido en el asunto.

  Sorprende la implicación de Torca. No para hasta que da con la hermana de la asesinada, que podría ser la segunda ahogada con hormigón en las piernas. Cuando la encuentra será su sombra. No cuadra mucho la personalidad de Torca con su actitud paternal. Será el juego –por esta y otras cuestiones– del autor para que decidamos si es un vaquero tan malo como aparenta.

  En todo caso, es cierto que el ritmo es bueno. Rápido. Como sus diálogos. Me encantan las frases cortas cuando se usan de forma adecuada con el fin de generar esa agilidad que Leandro Pérez persigue y consigue. En realidad, la novela se ventila en cuestión de horas con nervio de thriller y un fondo negro. Un aderezo que suma ingredientes para entretener de manera acertada.

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