La ciudad del diablo – Ángela Vallvey

Reseña realizada por la autora Begoña Curiel:

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Clara aparece cosida a puñaladas a las puertas de la ermita de la pequeña localidad toledana de San Esteban. El nuevo párroco Alberto descubre su cuerpo roto aunque la joven ya había sido despedazada por las lenguas de la gente del lugar. Tiraba demasiado a roja y a la “vida alegre” en una España donde planea el fantasma de un Franco agonizante.

El crimen es el eje del cuerpo narrativo de esta estupenda novela de Angela Vallvey con una prosa deslumbrante en la que nos describe la supuestamente pasiva vida de los habitantes del pueblo.

Ricardo, con sólo diez años, se alía -en una especie de juego de detectives aficionados- con el cura para intentar ponerle cara al culpable porque el pequeño teme que las pistas del asesinato apunten a su padre.

La iglesia más reaccionaria del momento, simbolizada por el párroco titular de San Esteban, Dionisio, -con sus discursos catastrofistas sobre la incertidumbre que traerá el día después de la desaparición del caudillo-, envuelven esa “ciudad del diablo” que etiqueta y describe la autora con un permanente color gris.

Vallvey muestra un otro nutrido grupo de personajes interesantes, también divertidos, donde hace disfrutar del “señorito rojo”, Vicente, el abuelo de Ricardo, el niño “detective”, al que se le adjudica, en mi opinión, una madurez de elevado nivel teniendo en cuenta el delicado contexto con el que tiene que lidiar.

Pero “La ciudad del diablo” envuelve como el frío del invierno de Toledo y hace tiritar, agarrota los nervios en algunos pasajes, eleva el vello e invita a no soltar el libro. Esa ha sido mi agradable experiencia con una escritora que maneja de manera jugosa las palabras y el contexto en el que se ha asentado la triste historia de Clara, en una también triste España, que no sabe hacia dónde tirará. Salvo su eterna Iglesia que sí tiene bien claro que no soltará las riendas. La religión y sus lemas han hecho tanta mella que su actividad rige la vida de muchos de sus incautos fieles. San Esteban es un lugar ideal, pequeño y “recogido”, donde Angela Vallvey puede trabajar con comodidad y no por ello, pone fácil al lector, la localización del asesino.

Pero independientemente de la resolución de la historia, recorrerla, disfrutarla y saborearla con todas sus líneas, ha sido un placer.