La chica del tren – Paula Hawkins

Reseña realizada por Begoña Curiel:

portada

TÍTULO DE LA OBRA: La chica del tren

AUTOR: Paula Hawkins

EDITORIAL: Planeta

AÑO DE EDICIÓN: 2015

ISBN: 9788408141471

Nº DE PÁGINAS: 496

TEMÁTICA: Narrativa policíaca. Novela negra.

A veces estas cosas ocurren y no hay motivos suficientes que lo expliquen. La chica del tren ha sido el éxito del verano y si cambia de estación con fuerza, seguirá arrasando. Si la propia autora, Paula Hawkins no sabe por qué, la verdad es que yo tampoco.

Sin duda es una historia entretenida, con mucho ritmo, que además causa una clara ansiedad al lector ávido de datos que quiere saber “quién es el malo”. Pero con una escritura sencilla, que incluso diría –en mi modesta opinión–, deja mucho que desear. Pero si el objetivo es pasar un rato, es una novela recomendable.

Para ello, Hawkins nos monta en el tren con Rachel que cada día, a la misma hora se sienta en el vagón de tren, para ir a trabajar. Es alcohólica y tiene serios problemas de memoria. Tantos, que le llevarán a la aventura que se despliega en la novela. Su ex, la ha dejado por otra mujer, que ya le ha dado un hijo. A partir de ahí, no es capaz de retomar su vida. Anclada en esa triste experiencia, se dedica a fustigarse en un cómodo papel de víctima, del que sólo descansa cuando sus ojos se fijan en una pareja a la que observa todas las mañanas desde el vagón. Para ellos inventa una vida, sus nombres y hasta lo que será su posterior tragedia. La mujer de esa pareja desaparece y Rachel cree tener una información vital para la policía.

Y ahí se enreda en una historia que no es suya, pero que acaba abrazando para no ahogarse en su propia basura personal que no es poca, gracias a ella misma.

Ella es la narradora principal, pero no la única: hay otras dos voces femeninas. Megan y Anna: la persona desaparecida y la actual pareja de su ex, respectivamente. Con ellas, tenemos otras dos versiones aunque no siempre concuerdan con la cronología de las restantes.

Paula Hawkins agita este cóctel, en ocasiones repetitivo, para llevarnos hasta un crimen que llena las vacías y lamentables horas de Rachel. El alcohol hace tantos estragos en sus días como sus olvidos desquiciantes, sus confusiones y su desequilibrio generalizado.

Insisto. Es “una aventura de verano” que ha calado de manera sorprendente en el mercado literario, dispuesto –por motivos que llego a comprender–, a exprimir una campaña de marketing que ha dado muy buenos resultados con venta de libros como rosquillas. A miles, a toneladas.

Sin restar el mérito que pueda tener, a mi cabeza vienen decenas de libros que no sólo me han puesto los vellos como escarpias por su trama, sino que además, estaban muy bien escritos. Pero, han pasado de largo, como tantos otros que seguramente pululan en el tiempo y en el espacio y otros cuantos, a los que pasará lo mismo. Es injusto, pero como decía al principio, estas cosas ocurren.