La casa de Riverton – Kate Morton

Reseña realizada por Begoña Curiel:

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Título: La casa de Riverton

Autor: Kate Morton

Editorial: Suma

Editada en 2011

N de páginas: 520

ISBN 9788483652916

Género: Narrativa extrangera

Es el libro ideal para quienes nos gustan las cuitas, los grandes secretos de familia y las muertes siniestras sin aclarar, cruzadas entre los mundos de criados y señores en mansiones de una Inglaterra de principios del siglo XX. Si esta temática no os engancha, probablemente, las buenas descripciones y una trama bien hilada, no servirán al lector que quiera embarcarse en esta historia.

Si por el contrario, compartís este tipo de placeres, coged sofá y tiempo libre para disfrutar del típico esquema en el que el baile entre pasado y presente, se mezclan para explicar situaciones no resueltas.

En La casa de Riverton es Grace la que conduce la historia. No porque ella quiera, sino porque una directora de cine quiere rodar una película para intentar dar luz al trágico final de un poeta. Tiene todos los aderezos ideales para adentrarnos con el placer del morbo, en el esquema clásico de la serie televisiva que a muchos -de mi generación- nos dejara encandilados llamada Arriba y Abajo, donde la vida de los criados no es propia, sino que está supeditada a la de sus amos, por mucho que intenten buscar su autonomía.

Con casi un siglo de vida a sus espaldas, Grace ha querido enterrar lo ocurrido entre las paredes de aquella mansión, como doncella de su adorada señora Hannah. Pero la llamada de la directora del film acaba -cómo no- por convulsionar sus fantasmas enterrados bajo capas y capas de tierra.

El poeta se ha suicidado y lo sabemos desde el principio. Sólo Hannah y Emmeline estaban allí presentes. ¿Pero sólo ellas? ¿Contaron la verdad? La intriga no da vértigo. Por supuesto, pero… Sí. La búsqueda de los porqués es atrayente cuando se nos invita a pasar a las habitaciones, salas compartidas y no compartidas de la residencia, donde las paredes han visto demasiadas cosas, durante charlas y discusiones a escondidas, bailes de postín y una supuesta rutina, que como no podía ser de otra manera, esconde auténticos terremotos.

Pues bien, Grace se resiste a que el pasado la zarandee, pero si lo hubiera hecho, la novela no existiría. Normal.

No voy a detenerme en el relato y/o la estructura de las generaciones e historias que transitan por la mansión. Sería largo y tedioso. Prefiero invitarles a subir y bajar las escaleras que separan y unen el universo de los sirvientes y los amos, porque al final, ese supuesto esplendor de la aristocracia inglesa, envuelto de normas rígidas que algunos personajes están empeñados en incumplir, es el que aporta el atractivo de una historia sin duda entretenida, aunque es cierto, que decae a lo largo de pasajes que pueden resultar repetitivos y por tanto, carentes de la emoción que Kate Morton pretende insuflarnos.

No podían faltar “las guerras mundiales” que arrasan de frente y costado de forma directa e indirecta para todo y para todos. Sus secuelas son fundamentales, básicas para la gran mayoría de los personajes, sean criados o señores.

Y por supuesto: Qué voy a decir de las historias de amor. Sin ellas, este tipo de novelas e historias no existirían. Aunque pinten de rosa muchas de sus páginas -y a veces, causen los lógicos ardores de estómago inherentes al empacho de azúcar-, debo confesarlo: Disfruto plenamente de estos “amoríos” y sus escaladas de pasión, a diestro y siniestro -más  si se están obligados a esconderse- y si el contexto -como es el caso-, está bien construido y cuenta con una buena redacción.

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