La amaba – Anna Gavalda

Reseña realizada por Begoña Curiel:

9788432227493Que nada es blanco o negro y sobre todo en el amor, lo sabemos. Pero lo complicado es asumirlo y vivir con ello. De eso trata “La amaba”. Es una novela corta que se hace aún más breve porque los diálogos son la manera de conocer historia y personajes.

  Son dos: Chloé y Pierre. Nuera y suegro. El hijo de Pierre ha abandonado por otra mujer a Chlóe. Está viviendo el peor momento de su vida. O eso cree, porque la historia relatada por su suegro pone las cosas del revés: provoca una mirada diferente a la tragedia personal de Chlóe.

  Su suegro la invita a pasar un fin de semana en una casona que habitualmente visitan los veranos. Es extraño porque la ruptura ya es un hecho y ambos no tienen una buena relación. Ella –porque así se lo ha demostrado en el pasado– tiene a Pierre por un viejo gruñón, frío, implacable. Un auténtico cretino.

  Pero el ser humano guarda dobles caras, que no siempre muestra. Pero en esta novela seremos los espectadores de las dobleces de Pierre. Toda una sorpresa.

  El rencor de Chlóe por su marido –el hijo de Pierre– es absoluto. Le odia. No puede perdonarle. Su suegro le contará la historia más profunda que guarda en su corazón y que dejará boquiabierta a su nuera. El amó a una mujer que no es su esposa.

  Los diálogos nos mostrarán lo complicada que es la aventura del amor. Con secretos y sin secretos. Pero cuando los hay, los matices se hacen montañas mayúsculas para comprender el fondo. Es lo que hace Pierre, además de escuchar los reproches de su nuera.

  Es una lectura rápida, y a pesar de su brevedad, hay que esperar a la mitad del libro para que se intensifique el meollo emocional que nos hará vibrar. Emocionan muchas de sus frases, reflexiones, comentarios. Sobre todo los de Pierre, porque al final, él será el verdadero protagonista, aunque inicialmente ella se nos presente como pilar de la novela.

  Anna Gavalda desmenuza sentimientos, flashes de emociones, dolor y tristeza a toneladas, pero también felicidad de la que eriza la piel. Es hermoso viajar a través del diálogo cuando habla el corazón: el que ama y el que sufre, aunque se lo tenga merecido.

  No es una gran obra, pero mejora a medida que avanza. Al principio no comprendemos cómo Pierre es capaz de invitar a su nuera –resentida, llorosa, tras el abandono de su propio hijo–, a pasar el fin de semana, junto a sus nietas, las dos niñas de Chlóe. Era tan increíble, que por eso, cuando inicié la lectura, miraba de reojo lo que me encontraba. Hasta que empecé a comprender. Y entonces, comencé a disfrutar.

  Leí “Juntos nada más”. Me encantó y por eso repetí con esta autora. Me quedo con el primero. Aún así, hay algo especial en “La amaba”. Genera la sensación de estar dentro de los cuerpos: cabeza y corazón de los dos protagonistas. Hablan sus dramas y sus satisfacciones. El diálogo contribuye a la cercanía de sus sentimientos. Es fácil dejarse llevar por lo que nos cuentan. Guste o no la temática, “La amaba” es una historia atrayente.

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