Gopegui, Belén

“Literatura escrita por mujeres” por Mariángeles Salas:

Odiaba su música. Normalmente son los padres los que odian la música de los hijos. Pero es que: uno, yo no tenía música; dos, a ellos les daría igual que la hubiera tenido porque yo no iba vendiéndoles a ellos lo que me gustaba.

A lo mejor no debía contártelo. ¿Qué importa? Tener dieciséis años y no tener música. Hay chicas de mi edad que no tienen padres ni familia, ni cama, yo qué sé. Vale, ¿y para qué sirve comparar?

Las cosas tienen que estar bien porque lo están, no porque sean mejores o peores que ninguna otra. Mi bolígrafo es perfecto. Plateado, de los que aprietas para que baje la punta. Y tiene recambios. Me gustan los recambios.

Hacen que sepa que mi bolígrafo es único, lleva cinco recambios puestos por mí, dos de tinta azul y tres de tinta negra. Y ya está. No lo comparo, no me da la gana. Estoy escribiéndote con él y es todo lo que necesito. Creo que tener dieciséis años, llamarse Martina y no haber tenido música es un asqueroso desastre. Porque si la hubiera tenido sentiría que pertenezco a algún sitio, supongo. Tener música es como tener un código. Y es extraño porque yo creo que sí tengo un código.

(Deseo de ser punk)

Belén Gopegui nació en 1963, en Madrid. Es hija de Margarita Durán, una de las fundadoras de Amnistía Internacional en España, y del científico aeroespacial Luis Ruiz de Gopegui. Se licenció en Derecho la Universidad Autónoma de Madrid, pero antes de terminar sus estudios universitarios ya había decidido que lo que de verdad quería era ser escritora. Durante un tiempo se dedicó a reseñar obras y hacer entrevistas para diversas publicaciones, como el suplemento de libros de El Sol, hasta que aparece su primera novela, La escala de los mapas en Anagrama, que recibió los premios Tigre Juan y el Iberoamericano Santiago del Nuevo Extremo para autores noveles.

Tocarnos la cara (1995) fue su segundo título, que también gozó de buena acogida. El tercero, La conquista del aire (1998), fue llevado al cine dos años después por el director Gerardo Herrero con el nombre de Las razones de mis amigos, con guión adaptado de la propia Belén Gopegui en colaboración con Ángeles González-Sinde.

Así comenzó su labor como guionista, al que seguirían el guión de La suerte dormida y de El principio de Arquímedes.  Fue finalista del Premio de la Crítica 2001, del Premio Fundación José Manuel Lara de Novela 2002 y del XIII Premio Rómulo Gallegos 2003 con su libro Lo real.

En 2004 publicó El lado frío de la almohada y en 2005 apareció su primera y única obra teatral Coloquio en el libro coral Cuba 2005, en defensa de la Revolución Cubana.

En 2009 aparece Deseo de ser punk, una novela donde retrata, con la música rock, que adquiere un rol protagonista en la historia, como telón de fondo, el inconformismo de la adolescencia a partir de la voz de Martina, una joven de 16 años. Un año después de su publicación esta novela gana el VII Premio de Narrativa Española Dulce Chacón otorgado por el Ayuntamiento de Zafra imponiéndose, entre otras, a una obra de Antonio Muñoz Molina.

En 2011 publica Acceso no autorizado en la editorial Mondadori un thriller político-informático con un hacker y una vicepresidenta de gobierno como protagonistas con redes personales que se establecen en el mundo digital.

En 2014 publica El comité de la noche en la editorial Penguin Random House, cuyo argumento se centra en dos mujeres en la treintena que libran una batalla contra el tráfico y la compraventa de sangre.

De sus libros ha sido elogiada la madurez de su prosa y de sus planteamientos literarios, las estructuras narrativas tan originales, la brillantez de sus metáforas, en donde asoma una comprensión más que superficial del mundo y del léxico científico y su carácter intimista y poético.

Sus novelas han sido traducidas al chino, al francés, al italiano, al turco, al alemán, al portugués, al polaco, al finlandés, al serbio y al neerlandés.

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