Enda – Toti Martínez de Lezea

Reseña realizada por Begoña Curiel:

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Título: Enda

Autor: Toti Martínez de Lezea

Editorial: Erein

Editada en 2014

ISBN: 9788497469388

Nº de páginas: 484

El género fantástico nunca ha conseguido atraerme, pero con Toti Martínez de Lezea siempre merece la pena arriesgarse. Con Enda nos sumergimos en un mundo de luchas tribales donde todo es extremo. El ansia del poder de unas y la negativa de otras a someterse, con sus líderes –o personajes que conseguirán serlo por su arrojo–, batallan en este escenario de leyendas.

Endara es el pilar de esta historia que la convierte en especial porque nace una noche de luna roja junto a un haya milenaria. Dos ingredientes que harán de ella un ser especial destinado a hacer de mediadora entre los seres humanos y la diosa Amari. Tardará en darse cuenta de quién es y sobre todo, en asumir lo que implica, su auténtica responsabilidad. Porque el reto es tan grande como la fuerza y el poder que la naturaleza le ha otorgado.

Los pueblos que viven en el valle son tan numerosos como particulares. Tienen sus propias costumbres, lenguas y formas de vida. Cuando se sienten amenazados, la guerra está garantizada, y con ella, la barbarie, con alianzas y traiciones que predominan al mismo nivel, que la ley del más fuerte. Siempre está por encima de cualquier uso de la razón.

El orgullo de pertenecer a un grupo es la característica que define a todos y cada uno de los pueblos. Pese al carácter humilde y trabajador de muchos de ellos, al final, el sentimiento de pertenencia de cada clan les llevará unidos de la mano. Aunque sea, al desastre. Por eso no es casualidad que el título a la obra, presida esta novela, porque Enda en euskera, significa, casta, linaje.

Aunque la novela histórica sea el centro de la obra de Toti Martínez de Lezea y Enda nos traslade a un mundo de ficción, la autora mantiene también aquí algunos rasgos que definen todos sus contenidos: la mitología vasca, la belleza de la tierra, la fuerza de los personajes femeninos y por supuesto, su estilo y narrativa: sencillos, sin ornamentos.

Como ya comentaba al inicio de esta reseña, estos mundos no son los míos. Me gusta el aderezo de la mitología, la incursión puntual en sus novelas de personajes de leyenda, los escenarios verdes, de naturaleza pura y poderosa que desprenden magia dentro de sus historias. Pero es cierto, que me sobra la épica, los héroes, el exceso de guerra, la sangre derramada por la sinrazón, aunque detrás existan motivos racionales y de peso.

Se me hace cuesta arriba el largo listado de tribus y pueblos. Cuando la historia se mueve de uno a otro para montar el engranaje, me pierdo con tal cantidad de grupos humanos. De la misma manera, y aunque se agradecen los mapas ilustrativos de las zonas y lugares por donde transcurren los capítulos, no logro situarme, localizar cada punto, adivinar las distancias…

No obstante con autores como Toti Martínez de Lezea, me atrevo en el caso de que se planteen nuevos retos en sus relatos. Pero, está claro que es su novela histórica la que me engancha, la que no cambio. Por la que comencé a admirar y sigo admirando a esta escritora.