El otoño alemán – Eugenia Rico

Reseña realizada por Begoña Curiel:

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Título: El otoño alemán.

Autor: Eugenia Rico

Editorial: Algaida

Editada en 2009

N de páginas: 368

ISBN 9788498772210

Es complicado reseñar una novela que provoca sensaciones y opiniones contradictorias. Es el caso de El otoño alemán de Eugenia Rico. No sé si a partes iguales, pero esta obra atrae y decepciona.

Para centrarnos, es obligado situar la historia que, por cierto, me hizo recelar con su sinopsis la cual, por un lado, pica la curiosidad porque esboza cuestiones interesantes y por otro, parece tan engañosa como finalmente resulta ser la obra.

Son cuatro los protagonistas -dos mujeres, dos hombres- y uno el narrador. Cuatro jóvenes donde Fátima es la “estrella” aunque no sea ella la voz que cuenta. Es Ilse, una antigua amiga de la etapa que compartieron como Erasmus en París, la que describe los días de una extraña fiesta que se demora durante días en una mansión alemana que comparten Werner y Ulrich, en un juego de “buscando pareja”, donde la frivolidad de vida “pija” parece tan desproporcionada como desconcertante.

La aventura termina en tragedia y el lector se encuentra al inicio de la novela, con el regreso de Ilse a la localidad alemana donde todo ocurrió y donde nadie sabe cómo ocurrió en un inútil intento por comprender algo. Eugenia Rico quiere que sea el lector el que haga de detective para resolver la muerte en el agua de Fátima.

Esta chica, por su origen español y sus características físicas, aparece en escena casi como un “animal exótico” para los tres y de inmediato, es el centro de atención. Despierta curiosidad y una morbosa excitación entre el trío de compañeros.

Es precisamente la descripción psicológica de los cuatro personajes la que no funciona en ese juego que antes he mencionado y a la vez, la que regala una narrativa interesante que me ha fascinado en muchos tramos de la novela. Eugenia Rico hace poesía con la prosa en numerosas ocasiones pero baila en la definición del significado de las actitudes de sus personajes: tan volubles como sorprendentes. A veces, para la autora parece que Ulrich -el candidato a llevarse a la cama a la exótica española- es un ser inseguro que intenta ser justo, cuándo en mi modesta opinión, es tan solo un joven caprichoso, que lo quiere todo y que pretende conseguir la comprensión no sólo de la propia Fátima -tan perdida que a veces parece estúpida- sino del propio lector.

Este vaivén en el bloque central de la historia -el del peso que tienen los personajes- es el principal motivo de mi decepción. Su construcción no parece certera, ni convincente.

Por contra Eugenia Rico, intercala una historia que resulta apasionante aunque no logro ver esa conexión tan directa que pretende la escritora, con la aventura y la juerga que se corren los protagonistas. Es la abuela de Ilse. Rico nos la trae “in extremis” a punto de morir, pero se hace presente con la carta que dirige a su nieta relatando su historia del pasado. Y ésa, su historia, la que más me ha cautivado, aunque -insisto- no soy capaz de encontrar el paralelismo entre su experiencia vital de su abuela con una mujer judía y la temática central de la obra.

Probablemente sí haya guiños entre ambas historias, desde un punto de vista: el hecho de que la amante de su abuela y Fátima son “diferentes” ante el público en general y por motivos que nada tienen que ver.

Retomo el comentario inicial en el que aludía a la dificultad de hablar de una novela que gusta y disgusta a la vez, porque -seguramente- no habré conseguido explicar de manera clara cuál es la conclusión de El otoño alemán. Y es que, esta novela, me confunde. He dejado pasar unos días antes de sentarme a escribir la reseña, por si el tiempo me ayudaba a digerirla, a comprenderla un poco mejor. Pero, ese reposo, sin duda, no me ha servido, porque sigo teniendo las mismas dudas e incluso más de las que tuve cuando cerré el libro por última vez.

No por ello dejaría de recomendar la novela porque presiento que la singularidad de El otoño alemán-sus aciertos y sus errores, si los tiene- depende especialmente de los ojos de quienes la leen. Creo que es una obra totalmente abierta. De hecho, lo es, hasta el final de la historia porque aún no tengo claro cómo murió y/o quién fue la mano asesina de Fátima. Me encanta la intriga pero me siento incapaz de adjudicarme la tarea de hacer de detective en esta historia.

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