El jardín de Venus – Eva Stachniak

Reseña realizada por Begoña Curiel:

Desconocía la existencia de Sophie Potocka, una mujer del siglo XVIII, tan adelantada a su tiempo que procuró correr hacia adelante sin mirar nunca atrás, cayese quien cayese. También es mi estreno con la autora Eva Stachniak que se afana por deslumbrarnos con la figura de una cortesana que hacía girar todas las cabezas allá por donde pasara.

La belleza fue su arma imprescindible para labrarse un futuro dentro de la alta sociedad pese a sus orígenes humildes. No le costó pocos sudores pero consiguió que su presencia en actos, fiestas y eventos sociales de distinto calado fuera garantía de éxito. Se movió entre amantes, maridos y amistades donde se manejaba con soltura entre nobles, políticos y militares.

Al desconocer quién era realmente esta mujer no puedo saber hasta que punto la autora ha ficcionado o se ha ceñido a datos reales. En todo caso, aunque la gran estrella es ella, la novela ofrece un interesante recorrido histórico por Europa y especialmente los vaivenes más trágicos y dulces de Polonia.

La autora nos presenta a la protagonista en la última etapa de su vida, aquejada de una enfermedad de la que no saldrá, rodeada de un pequeño círculo de fieles. Especialmente interesante es el apartado dedicado a la medicina gracias a un buen secundario: el doctor que acompaña a Sophie sin mentir en ningún momento a la paciente sobre la gravedad del mal que la mantiene en un permanente estado de debilidad y dolor permanente.

El flashback que la propia Sophie nos relata abrirá la puerta a su larga lista de amores, algunos insufribles por cierto cercanos a un desconcertante masoquismo– y a los detalles de la personalidad caprichosa de una mujer que nunca estará satisfecha con su presente. Cuando alcanza una meta está aburrida del camino recorrido y proyecta ya un nuevo objetivo.

Los hijos forman parte de su vida pero da la sensación de que siempre fueron algo secundario. De hecho, la mujer que acompaña sus últimos días con vida, una especie de hija adoptada, parece ser la única que conmueve el sentimiento maternal de la protagonista.

Esta novela es un tanto irregular con abundantes tramos que resultan casi soporíferos por repetitivos –con las constantes andanzas amorosas de la protagonista– que no obstante, no restan valor al interés que procura el fondo histórico en el que se desenvuelve. No ha sido una lectura absorbente pero sí interesante. Tampoco destaca especialmente por una narrativa que atrape y no por ello deja de ser correcta. Es una de esas lecturas que es un poco cara, un poco cruz.

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