El hombre que cambió su casa por un tulipán – Fernando Trías de Bes

9788484608448

 

 

 

 

Reseña realizada por Antonio Lozano:

Este libro es la constatación de que se puede aprender de economía de una forma amena y sencilla. Y es que la economía, nos guste o no, resulta fundamental para poder entender la historia de la humanidad y el momento actual.

Términos como futuros, opciones de compra, titulización, compras apalancadas, compras de títulos a plazo con fianza, hipotecas subprime… y demás jerga financiera, se presentan al lector con una claridad que hace fácil su comprensión. El sentido crítico, con el que son presentados estos métodos surgidos de la ambición, nos advierte de cuáles son los límites de la estupidez humana.

El enfoque eminentemente didáctico con el que Trías de Bes ha escrito este libro cumple con el compromiso de servir de profilaxis ante nuevas burbujas. Él mismo nos advierte de que uno de los grandes problemas del hombre es el olvido, sobre todo es éste un mal que afectará a las generaciones futuras, pues para muchas víctimas de la actual crisis la enseñanza va a ser suficientemente amarga como para no volver a tropezar con la misma piedra. De esta manera, hacia el final del libro, entre sus propuestas para evitar nuevas burbujas, propone que se eduque en su prevención como se hace para evitar las enfermedades venéreas.

Resulta sorprendente como en momentos de expansión económica y fácil acceso al dinero la ambición puede transformar en necios a personas que en otros aspectos de su vida son tenidos por ejemplares. Así, cuando el autor describe de qué manera se van gestando cada una de las grandes burbujas documentadas históricamente (“la fiebre de los tulipanes” del siglo XVII, “la compañía de los Mares del Sur” del siglo XVIII, “el crac del 29”, “Japón, años noventa” y “la crisis de las hipotecas subprime”), nos encontramos ante unos mecanismos que, con adaptaciones en cada caso, ponen de manifiesto la estulticia del hombre.

Es, gracias a la descripción de estos procesos, como se llega a entender el título de esta obra. Cuando el lector tiene este libro por primera vez en las manos piensa, ingenuamente, que se trata de una metáfora que nos advierte acerca de los desmanes que se pueden llegar a cometer cuando se confunde  valor con precio. Lo terrible del caso es que, a poco que empiezas a leer, te das cuenta de que se trata de reacciones humanas que, bajo determinadas circunstancias, se dan en la realidad. Es fácil que, en ese momento, a la vez que entiendas cómo se puede llegar a cambiar una casa por una flor no dejes de preguntarte ¿cómo nadie se dio cuenta de semejante barbarie?, y nuevamente, ¿cómo se puede ser tan necio?

“La bolsa sólo sube caballero”. Magnífica frase que llevó a la economía mundial al crac del 29. Pero, ¿acaso se diferencia en algo de la actual: “los pisos nunca bajan, oiga”? Un sistema con graves imperfecciones basado en la codicia nos ha llevado a la situación que estamos viviendo. El autor, haciendo gala de un gran sentido común, nos arroja a los ojos una afirmación que debería de hacernos sonrojar a quienes componemos la especie humana. La dirección que marca el rebaño es la que se impone ahogando las voces de la cordura. Se tiene fe en un pastor que, o bien no existe, o si existe parece estar únicamente interesado por su propio beneficio. La profecía autocumplida que hace que la inmensa mayoría de personas crean que algo va a ocurrir, acaba consiguiendo que suceda.

Uno de los atractivos que ofrece el libro, por el tema que trata y por quién está escrito, es el de descubrir entre sus páginas de qué magnitud es la actual crisis y cuándo se va a salir de ella. En estas breves líneas no voy a desvelar el juicio de Trías de Bes por no quitarle parte de su gracia a quién todavía no la haya leído. Pero adelanto que su evaluación no te dejará indiferente.

En su análisis de cómo hemos llegado al momento en el que nos encontramos, qué ha sido lo que ha fallado y cuáles son los estamentos que están detrás de su origen, el autor disecciona, con la precisión de un cirujano, estos grandes temas. A partir de aquí comienza un viaje por las cloacas de los Bancos Centrales, bancos de inversión, agencias de ranting, agencias de tasación de inmuebles, bancos comerciales, reguladores, dirigentes, medios de comunicación y, finalmente, los inversores. Todos  ellos implicados en una timba llena de tramposos y con una conclusión aterradora. Han hecho lo que han hecho porque el sistema es imperfecto y se lo ha permitido. ¡Refundemos el sistema capitalista!, claman algunos, aunque para el autor, previo a cualquier otra reforma está la revisión de nuestros principios morales y éticos. Una  voz más que clama en el desierto, a pesar de que ésta es una voz autorizada.

Acabamos, como lo hace el propio Trías de Bes tras revisar la historia, teniendo la percepción de que, si no aprendemos de sus enseñanzas, la actual crisis será una más de las estupideces humanas de la que estamos condenados a repetir.