El asesinato de Sócrates – Marcos Chicot

Reseña realizada por Begoña Curiel:

el-asesinato-de-socratesUna auténtica filigrana, un armazón de datos impresionante con una labor de documentación a sus espaldas que da vértigo. Apabullante. Es indiscutible el mérito de Marcos Chicot en este sentido aunque el objetivo del entretenimiento no lo ha conseguido del todo.

  La civilización griega es apasionante. Sócrates, una figura irrepetible. Ambos factores pesaron al escoger esta lectura, pero me sobran gestas militares, espadas y cabezas cortadas en la encarnizada y larga batalla entre Atenas y Esparta.

  Me gusta el punto de partida: ese oscuro final que adelanta el oráculo para Sócrates y que siembra el desasosiego en el entorno del filósofo gracias a la imposibilidad de desvelar la muerte que supuestamente será trágica.

  A partir de ahí, las tramas y las temáticas son múltiples: amores imposibles, una madre que vivirá para siempre con el corazón partido por la muerte de su hijo nada más nacer, el complejo y engañoso mundo de la política y en concreto de la democracia (no hemos cambiado mucho), la variedad y calidad del arte en muchas disciplinas que Grecia dejó para el futuro y el resto de la humanidad…

  Hay mucho donde escoger en esta novela para disfrutar, cientos milos de datos que reunir y conciliar en una auténtica clase de historia aunque no todos los personajes sean reales. Y es precisamente esa megaestructura y toneladas de información, lo que me resulta excesivo. Por supuesto, el autor habrá tenido una ardua tarea a la hora de seleccionar y de enumerar tal cantidad de datos. No quiero ni imaginármelo porque hay que dedicarse a ello por entero para cerrar definitivamente estas más de setecientas páginas. Pero –con todo el respeto porque valoro muchísimo este trabajo– recortaría bastantes páginas dedicadas a esos campos de batalla donde describe tanto y tanto, que a partir del primero chorro de sangre, los ríos de líquido rojo me cansan, e incluso me desquician.

   Lo mismo ocurre con las explicaciones de las estrategias militares en las que me he perdido más de una vez, provocando desinterés y una lentitud que rebajan la excitación que aportan claramente otras partes de la novela.

  De igual forma la descripción del recinto amurallado de Atenas, la disposición de todas sus piedras, las localizaciones de interiores y exteriores descritas hasta la extenuación para ofrecer una fotografía exacta al lector… inciden de manera negativa en el ritmo de las historias dentro de la historia. Personalmente –como lectora– ofrece más de lo que necesito, me satura este aspecto y resta brillo al conjunto de la tremenda labor realizada por Marcos Chicot. Porque sin duda, es una clase de Historia magistral, más teniendo en cuenta –como ya comenté– el impresionante mundo de grandes artistas creado por la Grecia antigua (dejando a un lado, claro está, los aspectos ignominiosos que la caracterizan, pero cada sociedad y civilización tiene lo suyo).

  Sin duda son pocos párrafos para la dimensión del cometido de Chicot y no pretendo anular el buen trabajo realizado por el autor al mencionar lo que considero que ha restado placer a esta interesante lectura. Pero el potente pilar que aporta la parte didáctica de la obra no está compensado con el apartado lúdico y de entretenimiento que a nivel particular, necesito como lectora.

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