Álvarez, Mª Ángeles – “Desaparecer”

huellas de mujer

Con cada palabra que él escupía por su boca, ella se iba haciendo más y más pequeña, minúscula, insignificante…. Y así, poco a poco, fue dejando de ocupar un lugar en su propia casa, en su barrio, en su ciudad, en el espacio y en el tiempo. Ya no era un cuerpo, ni un alma, ni siquiera una partícula flotando en el universo… Desapareció, y lo hizo con la misma facilidad con la que un elefante aplasta a una hormiga. Sin más, sin esfuerzo, sin posibilidad de error.

Pasó del todo a la nada, en un instante, como la ráfaga de viento levanta las hojas en otoño. Sin darse cuenta. Sin que nadie lo advirtiera. Y ya no hubo nada más, nada que decir, nada que mostrar, nada que amar. Simplemente, dejó de existir.