De la alpargata al seiscientos – Juan Eslava Galán

Reseña realizada por la autora Begoña Curiel:

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Si os gusta la historia, en particular la de España y el humor, os lo recomiendo. Sin duda, no voy a descubrir ahora la pólvora destacando el buen hacer y la larga experiencia de un escritor como Eslava Galán, pero es estupendo poder afirmar que cada libro suyo que cae en mis manos, lo confirma.

“De la alpargata al seiscientos” es una sucesión de pequeños relatos que hablan de la España de los años 50 y su cercanía con los 60. Un período en el que el país pretendía levantar cabeza pese a la desolación de la posguerra y la bota del generalísimo sobre el cuello de los españoles.

Es tan extensa a lo largo de los tiempos la descripción de la historia de España que podríamos pensar que es una obra más. Pero no. Juan Eslava Galán tiene una magnífica manera de contarla. Sus personajes y “personajillos” pasean por sus sesenta y tres capítulos, en un cóctel de pequeñas y grandes historias donde Juan Eslava Galán nos permite lanzar continuas carcajadas entre tanta miseria en forma de personas.

Se despacha a gusto con Franco, el “Centinela de Occidente”, al que ridiculiza como se merece, no sólo a lo largo de su relato, sino con sus notas a pie de página. El volumen de las risas asciende cuando Eslava Galán cuenta cómo el patético dictador hacía creer a los suyos, que los americanos comían de su mano cuando negociaban la instalación de bases militares en suelo español. En uno de esos desternillantes apuntes a pie de página, Juan Eslava Galán afirma: “Iba a escribir: <A Franco se le dilató el esfínter anal (y ustedes disculpen tan gráfica manera de escribir su inmensa satisfacción)>, pero he logrado contenerme”. 

Es difícil no sucumbir a las cómicas posibilidades (aunque  gracia tuviera poca) que ofrece el generalísimo, pero no se queda sólo ahí Eslava Galán. No deja títere con cabeza con otros baluartes del poder y demás instituciones, colectivos y personajes de la España de entonces: nos encontramos con la figura del censor, toparemos con la Iglesia y sus representantes, aleccionando de lo suyo a través de la adorada radio, también con las sufridas mujeres de vida alegre que nada sabían del 8 de Marzo y mucho de los secretos de los “importantes” que llegaban a sus camas… En fin, una ristra de personal “digna” de ocupar páginas.

Y por supuesto, el otro gran bloque, son los pequeños y pobres españolitos que se las ven y se las desean, en pueblos y ciudades, para seguir adelante, intentando que les llegue el olor de la modernidad que aún está muy lejos de sus posibilidades. Juan Eslava Galán, nos cuenta qué comen, lo que no comen, nos habla de sus ansias de motorización a bordo de las primarias motos y el deseado seiscientos, también las ganas de probar esa bebida marrón que se llama Coca-cola y de muchos de sus desvelos, que tratan de paliar con la conocida picaresca que lleva este país en la sangre y que exprimen tanto como pueden y les dejan.

Pese a la ironía y el humor, no se crean, es imposible que Eslava Galán evite la realidad del drama y la pena que  inundaban muchos hogares. Pero, este escritor tiene pluma de sobra y de peso, como para contarlo y tan bien como él sabe hacerlo.

Leer a Eslava Galán es una experiencia que un lector no debería dejar de lado. Este libro-ensayo, como otros tantos suyos o las novelas de este escritor, son una gozada. Para disfrutar y para aprender. La historia tal y como nos la cuenta, no debería estar sólo en librerías. Alguno de sus libros debería colarse también en las escuelas y en muchos institutos.