Cuando me veas – Laura Gallego

Reseña realizada por Begoña Curiel:

Laura Gallego utiliza el ingrediente que la ha catapultado a la fama entre sus lectores jóvenes, la fantasía, pero en este caso, tan sólo como enganche inicial de la trama, porque “Cuando me veas” es una historia donde priman temas sociales de actualidad que influyen sobre todo a adolescentes porque tienen a diario que vérselas con temas para los que no están preparados ni dentro ni fuera de las aulas. Por eso, dice su horda de fans que esta no es la novela más característica de los mundos de fantasía a los que tiene acostumbrados e hipnotizados a sus incondicionales.

   La gran protagonista es Tina: una chica colombiana de catorce años, muy normal, sencillita, que sin comerlo ni beberlo, se convierte en heroína anónima de su instituto. De un día para otro descubre que posee un don que le permitirá salvar a muchos de pasar un mal rato. Es más, de asuntos extremadamente graves para que pueda afrontarlos –creo– la psicología de una chavala con esa edad.

  Se debate entre contárselo o no a su mejor amiga: Salima es musulmana y el polo opuesto a Tina; una chica arrolladora, segura de sí misma e inmune a las opiniones ajenas. Una crack. También, me parece excesiva la notable madurez que muestra en el papel que le ha adjudicado Laura Gallego.

  Dejando a un lado esta cuestión y a otros secundarios que son de vital importancia, esta es una excelente historia para sus potenciales lectores adolescentes, porque es un muestrario metafórico de valores que vienen como anillo al dedo a chavales que a día de hoy (los pobres) no saben por dónde andan ni cómo manejarse en cuestiones tan peliagudas como el bullying, el racismo, los suicidios o la delincuencia juvenil.

  Para ello Laura Gallego maneja con eficacia el personaje de Tina. Podría jugar con ese maravilloso poder con fines nada lícitos, pero prefiere usarlo para hacer el bien. Una expresión que puede sonar simplona pero que describe algo tan sencillo como poco habitual entre mentes maquiavélicas y aprovechadas que pululan en esta sociedad. Para ello, crea un pequeño hábitat, pero muy simbólico, como el de un instituto; el escenario donde explicar la diferencia entre el bien y el mal.

  Tina no tiene prejuicios, de los que abundan en demasía en nuestra realidad, demuestra y practica el valor puro de la amistad y la humildad. Su candidez enternece como contraposición a los personajes con los que tiene que compartir su día a día, aunque es verdad que ese poder mágico le permite salir de su espacio de confort para ponerse la capa de supergirl con la que combatirá a los “malos” que están por todas partes. Todo un placer que disfrutará el lector que ingenuamente –o no– piense que el mundo puede ser un poquito mejor si nos ponemos a ello.

  Por si fuera poco, Tina tiene batalla de sobra en casa. Su madre guarda un rencor por una culpa que no corresponde a su hija y sin embargo se desahoga con ella. Todo lo cual, revierte en una falta de autoestima que condena a Tina. Menos mal que su secreto le permitirá solventar dificultades y momentos no exentos de riesgo que nunca imaginó protagonizar. De esta manera conseguirá ser otra persona y recibir la admiración que merece.

  Ahora, cuando me siento a escribir esta reseña y unas semanas después de haber finalizado la lectura, me doy cuenta más que nunca, de la fuerza de este personaje que a priori se presenta como una chica más del montón en un instituto del montón. La evolución que experimenta en “Cuando me veas” y las conclusiones a las que ahora llego, son sin duda mérito de la autora. Ha construido un bello ser –pese a que la personalidad de Salima haga en un principio que te encandiles con ella– que hará aumentar la cota de admiración hacia Tina hasta límites insospechados. Para eso, Laura Gallego se empleará a fondo, gracias al impactante final. Escribo en cursiva la palabra «gracias» y entenderán por qué cuando concluyan esta historia, adecuada para el público al que va dirigida. De todas formas, sé –por mi entorno personal donde conozco a un buen número de locos por esta escritora– que Laura Gallego juega bien sus cartas para dejar a sus habituales con la boca abierta. Porque en sus novelas, suele hacer llorar bastante a sus tiernos lectores.

  El lenguaje sencillo, dinámico –aunque es cierto que hay tramos repetitivos en las hazañas de la heroína urbana– contribuye a que los más jóvenes se beban esta historia donde su sello se respira a lo largo de las páginas. Es una historia entretenida sin más. No es por supuesto una lectura que hubiera escogido si no tuviera curiosidad por probar a esta escritora y no por ello, ni mucho menos, resto méritos a la novela teniendo en cuenta los destinatarios de este tipo de historias.

  Laura Gallego –te digo– tienes enganchados a miles de chavales a la lectura gracias a tus novelas y eso por supuesto, es de medalla en este país en el que por desgracia, los libros son una afición tan escasa.

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