Contigo en la distancia – Carla Guelfenbein

Reseña realizada por Begoña Curiel:

Todas las expectativas creadas en el arranque se van difuminando a medida que avanza. El punto de partida se presenta interesante pero pierde fuerza, se desinfla como un globo poco a poco, con un desenlace que tampoco mejora la conclusión de una obra que tiene el cebo de un premio como presentación.

  Es una pena porque me encantan las historias donde un escritor es protagonista. En “Contigo en la distancia”, es la autora Vera Sigall, una célebre escritora anciana –que conoceremos en el transcurso de la historia– que está en coma tras sufrir una caída en su casa.

  Alrededor de ella como satélites, se encuentran principalmente su vecino y amigo Daniel, que sospecha que la caída casi mortal no es fruto del azar; Emilia, una jovencita que entra en escena porque elabora una tesis sobre Vera Sigall y con la que traba amistad Daniel, y el poeta Horacio, amigo y enamorado en el pasado de la famosa escritora. Para ello,  alternará sus voces así como los tiempos por los que discurre la historia.

  Las relaciones que se generan entre ellos presentan al lector el variopinto universo del amor: las sorpresas y sus componentes más positivos y empalagosos, sus deslealtades, mentiras y decepciones. Este cóctel se agita por todas las páginas y desgraciadamente, algunas de las variantes presentadas con ciertos personajes no me resultan demasiado creíbles. Supongo que es una cuestión muy subjetiva. Los conceptos del amor son algo tremendamente personal. Pero hay que saber defenderlos y/o sostenerlos si pretenden ser los pilares temáticos de una obra. En mi modesta opinión, no lo consigue.

  Como ejemplo está el caso de la relación Emilia/ Daniel (no hay que dejar de lado que por ahí está Gracia, la mujer de este último): me quedo estupefacta con su fácil conexión pese al  «mal» que sufre la chica. Tan grave, tan grave era (ironía), que al final se queda en agua de borrajas. Por eso, al final dicho «mal» suena a recurso facilón, presentado de una manera un tanto infantil.

  Otro de los factores que contribuyen a la sensación de desinfle de globo es la duda sobre el accidente de Vera. Lo que pretende ser una percha pseudopolicial para enganchar al lector, queda después diluida. La seriedad de la investigación brilla por su ausencia.

  Lo que sí me ha interesado de “Contigo en la distancia” es el debate que plantea sobre la creación literaria, gracias a las tensiones y envidias que envuelven la relación Vera/Horario en su calidad de escritores. Algo tan real como la vida misma aunque el tema sea tabú.

  No obstante, la lectura de este libro es entretenida. Pero nada más. No puedo creer –tal y como leo en varias informaciones– que con más de setecientos manuscritos que compitieron para llevarse el premio Alfaguara 2015, no hubiera uno mejor.