Calle del Carmen, 21 – Carmen Cuevas

Reseña realizada por Teresa Argilés:

9788490717004

La autora de esta novela, Carmen Cuevas, nació en Santander en el año 1.971. Es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Cantabria en el año 94.  Desde hace veinte años, ha compaginado su trabajo profesional con su pasión por la literatura. Sus relatos han aparecido publicados en varias antologías (Gotas de Mercurio, Mentira Cochina y Con Sabor a Sugus), y han recibido premios como el Orestes, 2008). Calle del Carmen, 21, es su primera novela del género negro, aparecida en 2014, con la cual ha cosechado un gran éxito. Anteriormente escribió, como coautora, La última frontera, novela finalista del premio Círculo de Lectores de 2010.

Con este thriller, el lector tendrá la grata sorpresa de estar leyendo, por un lado, el desarrollo de una investigación en forma de capítulos, y por otro, pequeños comentarios sobre los sucesos que irán hilvanando la trama. Es una novela de Carmen Cuevas que engancha desde la primera página e incita a seguir leyendo.

En el transcurso de la historia, Antonio Cabarga, un comisario de policía muy veterano que se encuentra de vacaciones con su familia en un lugar de costa, se inmiscuye en la investigación de un crimen que lleva otro inspector de policía más joven, Carlos Rodríguez, tal vez con menos experiencia pero con grandes cualidades como policía. Siendo el inspector Rodríguez un funcionario de menos graduación tendrá que someterse a lo que el comisario Cabarga diga, aunque con reservas, pues no es su jefe directo, ni trabaja en su comisaría, pero el alcalde de la ciudad es quien le encarga que lo haga.

La narración está bien hilvanada, con un lenguaje idóneo que permite al lector no perderse en su lectura. Define muy bien los escenarios en los que discurre la investigación, sean paisajes o ambientes psicológicos, mezclados con los problemas personales de los protagonistas, los cuales siempre ocurren por un mismo motivo: el amor a su trabajo. A través de las cuidadas descripciones, la autora nos lleva a imaginar el lugar del crimen, la portería, el club de alterne… y hasta la angustia de algunos de los sospechosos. El oscuro mundo del juego, de la droga y las miserias humanas, se muestran con maestría página tras página.

La historia incita a la lectura, y el abstraído lector, se dará cuenta mediado el libro, o quizás antes, de que esos capítulos más cortos y denominados con números romanos y una letra diferente, le llevarán a descubrir lo que ocurrió. Tanto el inspector como el comisario no irán desencaminados en la investigación, aunque la voz cantante se puede uno imaginar quién la lleva.

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