Bombal, María Luisa

“Literatura escrita por mujeres” por Mariángeles Salas.

María Luisa Bombal nació en la ciudad chilena de Viña del Mar el 8 de junio de 1910. Sus primeros años los pasó en su ciudad natal, donde tuvo la oportunidad de cursar estudios en el Colegio de Señoritas de los Sagrados Corazones, dirigido por una congregación de monjas francesas.

Sin embargo, durante su adolescencia, Martín Bombal, padre de María Luisa falleció, razón por la que su madre, que era de ascendencia europea decidiera abandonar por un tiempo Chile, para regresar al viejo continente. De esta forma, María Luisa terminó sus años escolares en una escuela parisina. Así mismo, continúo su formación universitaria en la Universidad de la Sorbona, donde estudió latín.

María Luisa también tuvo la oportunidad de estudiar dos disciplinas artísticas, que acompañarían sus estudios literarios. De esta forma, estudió teatro y violín. Estudios estos, que aunado a toda la influencia cultural y artística que vivió en París, formaron en María Luisa una cultura cosmopolita.

Después de unos años en Europa, María Luisa Bombal regresa a bordo del trasatlántico Reina del Mar, a la tierra que la vio nacer. Este año fue sumamente importante para esta escritora chilena, pues por una parte dio rienda suelta a su pasión por las letras, al tiempo que conoció al hombre que marcaría su vida y su ánimo para siempre: Eulogio Sánchez Errázuriz, un piloto destacado, a quien María Luisa conoció en Chile el propio año de su regreso.

Los jóvenes comenzaron una relación, que en realidad no trascendió en el tiempo, pues Eulogio comenzó simplemente a alejarse, sin darle ninguna razón de peso a María Luisa. Este episodio le produjo un desequilibrio, y comenzó a escribir cartas a su antiguo compañero, en búsqueda de respuestas. Al no llegar ninguna, tomó una determinación. Por esta razón, un tiempo después, con ocasión de una invitación a una cena realizada en casa de su antiguo compañero, María Luisa logró dar con el lugar donde guardaban las armas, escogió una y se disparó. Afortunadamente, el disparo pasó sin hacer daño a órganos vitales, dejándole apenas una cicatriz en el cuello, y el bochorno del episodio.

En vista de lo sucedido, su amigo personal, el poeta Pablo Neruda, quien fungía como Diplomático, intercedió para poder conseguirle a su amiga un puesto de cónsul, que la ayudara a salir de Chile, para así olvidar el dolor que le causaba esta situación amorosa. Así fue como María Luisa Bombal se trasladó entonces a Buenos Aires donde desempeñó funciones consulares para Chile. No obstante, esto fue también toda una oportunidad para su carrera y su formación, pues pudo empaparse de la escena literaria bonaerense, conociendo además escritores de la talla de Federico García Lorca o Jorge Luis Borges, entre otros.

Sin embargo, la vida le depararía nuevamente una historia de amor no correspondida. Así en el año 1933 contraería matrimonio con Jorge Larco, quien además de dedicarse a la pintura era reconocido como homosexual, por lo que sus biógrafos han tildado a esta unión, como un matrimonio de fachada. Así mismo, fue por esta época cuando María Luisa Bombal publicó su primera novela breve, la cual llevó por título La última niebla, en 1934.

Esta novela dejaría ver el tema central de su literatura, el universo femenino en medio de las normas, razones y decisiones masculinas. De igual forma, desde ese momento, María Luisa Bombal revelaría un estilo narrativo novedoso, el cual se alejaría de lo netamente descriptivo, para internarse en la dimensión psicológica del personaje, antecediendo a muchos de los escritores de la década siguiente. Con respecto a su vida personal, el fin de su matrimonio marcaría también el fin de su vida en Buenos Aires, y su regreso a Chile.

Después de haber perdido a su marido, María Luisa Bombal decidió regresar nuevamente a Chile, aunque en esta ocasión evitó Santiago, y a cambio se refugió en su natal Viña de Mar. Durante los siguientes años siguió cultivando su pasión por las letras siendo merecedora de varios reconocimientos como el Premio Ricardo Latcham en 1974. En 1976 el Premio Academia Chilena de la Lengua, y finalmente, en 1978, ganó el Premio Joaquín Edwards Bello. Sin embargo, nunca fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura, aun cuando muchos de sus contemporáneos pensaban que lo merecía con creces.

Sus últimos años dejaron fluir gran parte de sus pasiones y desequilibrios, hundiéndola en el alcoholismo, lo que junto a su avanzada edad generaban constantes visitas médicas, debido a complicaciones hepáticas. Así mismo, sus últimos tiempos los vivió confinada en la casa de reposo Héctor Pecht, donde trataba de reponerse de las emociones desbordadas que le afligían. Finalmente, esta escritora fue víctima de una hemorragia digestiva masiva que colocó punto final a su vida, el 6 de mayo de 1980.

Entre sus obras, destacan: El árbol (1939); La última niebla (1934); La amortajada (1938); Las islas nuevas (1939); Mar, cielo y tierra (1940); La historia de María Griselda (1946); La maja y el ruiseñor (1960).

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