Benito, Mayka – “Encuentros”

encuentrosCada mañana me encontraba con mi compañera de espera de autobús.  Llegaba con su marido quien transportaba su bolso y lo que parecía una bolsa con un contenido desconocido y un tanto pesado.  Dos seres afables y armoniosos que dejaban un rastro de esperanza con su breve pasaje.

Una mañana, como las otras, la dama se acercó sola a la parada de autobús transportando sus dos enseres.  Las dos solas frente a la espera, me vino la idea de saludarla, como se da la bienvenida a un nuevo día.  Entabló un dialogo que aún sigue y que me reveló la entereza de una mujer frente a las experiencias de la vida a las que ella ponía buena cara, con esa inteligencia innata en los seres iluminados. Me mostró que acogía, afrontaba y trataba de encontrar una solución sin dejarse abatir por su furtiva salud. Su segunda bolsa transportaba sus utensilios de trabajo, los propios de una mujer de la limpieza. Esta labor le hacía sentirse útil y activa, aunque a su edad bien podía haberse retirado.  El retiro no era una palabra de su vocabulario; la continuidad sí.

Mi corazón no albergo pena, ni compasión, ni tristeza.  Al contrario, sus relatos y su presencia me llenaban y, esporádicamente, me siguen aportando esperanza y creencia en las fuerzas que introduce la lucidez. Un ser único que sigo frecuentando en la misma parada de autobús, aunque con menos asiduidad, debido a sus ausencias por unas fuerzas que la van abandonando, sin que ella se abandone, siempre habitada por su entereza y lucidez. Encuentros que marcan la existencia.