Barceló, María José – “Versos de arena”

En la penumbra

de una habitación de hotel,

dejabas atrás

el devenir de tu vida,

mientras me desnudabas con impaciencia

y me pedías

que pasara contigo la noche entera.

 

Tú me sacabas diez centímetros y veinte años,

yo borraba beso a beso

la pátina gris de tus labios,

te arrancaba

los candados del corazón,

y me gastaba

los billetes de tu cartera.

No te marches

me decías,

no me dejes

o moriré en la prisión

de tu belleza sin dueño,

de tu cuerpo de alquiler,

de tu piel envenenada.

 

Si te quedas

venceré al tirano,

dictador de mi conciencia

que murmura en silencio…

y gritaré tu nombre

aunque amarte

me robe la cordura.

 

Y yo sonreía

y tú te dormías

abrazado a mi cintura,

pero con las primeras luces del alba

me alejaba de tus versos de arena,

de la cobardía de tus súplicas

y del sudor tóxico de aquella cama.