Argilés, Teresa – “Viento”

Leyendo tu poesía se me eriza el vello de la piel. Escribes al amor, a la mujer, a la guerra, al toro, a los bueyes, a tu hijo o incluso a tu amigo Ramón. No lo haces con una estructura y una métrica relevante, pero tus palabras directas llegan al corazón. Tú, de apellido Hernández y de nombre Miguel, has querido que el viento sea el símbolo del pueblo en lucha.

…Vientos del pueblo me llevan

…Vientos del pueblo me arrastran…

Tu cuerpo reposa en mi tierra, visito tu casa, tu pueblo, tu tumba… y hasta en mi juventud me acerqué a tu celda.

Alguien sabrá por qué tu legado no recala donde debe, siendo nuestro.

En tu pueblo, en la huerta del Segura, todo huele a ti, a tus poemas, desde las nanas de las cebollas hasta el niño yuntero. Pero tu elegía la llevo clavada en mi alma por la pérdida de amigos, canto tus canciones para que mis lágrimas le marquen el camino a los sentimientos que me despiertas.

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