Amanecer con hormigas en la boca – Miguel Barroso

Reseña realizada por Begoña Curiel:

51e

Título: Amanecer con hormigas en la boca

Autor: Miguel Barroso

Editorial: Debolsillo

Editada en 2015

N de páginas: 288

ISBN 9788497936613

Dieciséis años han transcurrido desde la publicación de esta novela que tuvo después una adaptación cinematográfica. Martín, protagonista de Amanecer con hormigas en la boca viaja a Cuba tras una larga pena de prisión en España por su lucha antifranquista. Pero no es un simple viaje, Martín pretende recuperar el botín de un asalto del pasado. Ahora busca en Cuba a su amigo Dalmau con el que acordó encontrarse allí para repartirse el dinero.

Esa búsqueda le lleva por la sórdida Cuba de Batista -a finales de los años 50-, anterior al período castrista, que resulta más complicada de lo que en un principio podía suponer. Tanto, que en su recorrido, Miguel Barroso ha construido una novela de tinte bien negro con personajes tan siniestros como el título que resume el peligro constante de “desaparecer de la vida” de un momento a otro.

En cada esquina, salvo su “fiel chófer”, Martín se encuentra un obstáculo, que no deja avanzar la investigación que pueda llevarle hasta su objetivo, porque Dalmau ha desaparecido. ¿Ha muerto, ha sido asesinado, podría estar vivo?

Martín -un tipo que Barroso pinta tan duro como un personaje de El Padrino– acaba casi por inspirar lástima con todas las cuestas que se le presentan.

Barroso describe de manera certera la “oscuridad” del ambiente decadente de la Cuba de la época, cubierto de mafiosos y corrupción por donde quiera que asome la nariz.

El grueso inicial de la novela va atrapando poco a poco por todas esas calles oscuras y de incierto futuro, pero confieso que cuando va acercándose el final, provoca cansancio tanta “negrura”, tanto “malo, malísimo y supermalo latino”, por mucho que el contexto se asemeje al período que relata.  Tanto, que llegué a perder la curiosidad en algunos momentos, por saber qué fue de Dalmau.

Amanecer con hormigas en la boca merece por supuesto una lectura por contenido y calidad en su estilo, pero las novelas negras son un asunto complicado que necesitan -por lo menos para mí- mucho más para engancharme.