A la sombra del árbol violeta – Sahar Delijani

Reseña realizada por la autora Begoña Curiel:

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Cuando una trama se alimenta de una historia real, crece de una manera distinta. Si es además tan dura como la vivida por la autora, no puedo evitar -salvo que el desarrollo sea malo- que la perspectiva y el efecto sean distintos.

Sahar Delijani nació en la cárcel de Evin en Teherán. Es hija de quienes participaron en el movimiento que derrocó al Sha y que después se opusieron a la república islámica en la que -para su desgracia-, se convirtió después: una auténtica dictadura en la que casi todo estaba prohibido -más para las mujeres- y en la que se aniquiló a miles de personas de manera sistemática. Como tantos hijos de los encarcelados de la época -la historia transcurre entre los años ochenta y los primeros del siglo XIX- Delijani se crió y creció en la casa y en los brazos de otros familiares que no acabaron entre rejas.

La autora ha querido sacar sus fantasmas, la base que marcó su vida al igual que la de muchos niños en su país, donde las mujeres tuvieron un valor impresionante, heroico: intentando paliar el vacío de los padres en prisión por los que temblaban todos los días, sin saber si regresarían.  Mujeres que soportaron la estructura de hogares destrozados en los que además, había que mantener un silencio que aterrorizaba más que el ruido.

“A la sombra del árbol violeta” es una orquesta de personas y familias que sufrieron la represión y de los niños que fueron los daños colaterales de delitos o supuestos delitos que nunca cometieron.

Bajo ese árbol violeta, el jacarandá, jugaban muchos de ellos. Es el símbolo elegido por la autora para demostrar que incluso, rodeada del horror, existe la belleza de las cosas, los lugares y por supuesto, los sentimientos más puros y hermosos. Es difícil compaginar ambos factores y no inclinarse por el lado más trágico y morboso, pero Sahar Delijani lo consigue -y tiene mucho mérito- con descripciones de imágenes, lugares, olores y alimentos que se entremezclan con la crudeza de situaciones que los protagonistas llevarán -si sobreviven- grabadas a hierro para los restos. Incluso, a través de sonidos concretos y tan simples que hacen temblar, como el de las chanclas de los guardianes de la revolución cuando se acercan, los que se hacían llamar Hermanos.

Siendo adolescente, Sahar pudo salir de Irán y en la distancia, sintió la necesidad de alzar la voz de sus recuerdos, sintiéndose privilegiada frente a los que no pudieron hacerlo.

El sufrimiento de los traumas escondidos desde la infancia, el compromiso ciego político y social de miles de personas, la impotencia de la lucha casi imposible, el amor que desgarra por la separación y la pérdida de quienes mueren en este libro y murieron de verdad, recorren este camino bajo el árbol violeta en el que se cobija esta primera novela de Sahar Delijani.

En muchos pasajes se hace insoportable el sentimiento de angustia que percibe el autor, es verdad que a veces se describe hasta la saciedad, se repite como una letanía y por eso, provoca cansancio al respirarlo durante tantas páginas. Y aun así, aunque la tristeza y la tragedia están por todas partes, la escritora tiene la capacidad de filtrar por todas partes, con su escritura y su contenido, el amor y la belleza, a pesar de que el ambiente respire absoluta desesperanza. Es sin duda, este rasgo de la novela el que más me admira y el que me ha hecho adorar esta historia. Con sus repeticiones y todo. Esta mujer se ha estrenado en su primera novela con gran acierto a la sombra de su jacaraná.