o. 84, Charing Cross Road – Helene Hanff

PN522_GReseña realizada por Tati Jurado

Título: 84, Charing Cross Road

Autor: Helene Hanff

Editorial: Anagrama

Edición de 2002

ISBN: 978-84-339-6982-8

N de páginas: 126

Temática: Narrativa

Traducción: Javier Calzada

 

Siempre que un libro cae en mis manos por primera vez, sin importar si es prestado o comprado, lo aproximo a mi rostro y entonces, con suma delicadeza, deslizo el dedo por sus páginas para sentir ese perfume tan particular que solo ellos desprenden. Una afición que sin duda compartimos casi todos los apasionados por los libros.

Está también a quien le gusta subrayar esa frase que tanto le impactó. Otros, tal vez prefieren escribir anotaciones en los márgenes, o plegar  la esquina de la hoja para volver, cada tanto, a leer ese pasaje que los sorprendió o incluso los emocionó. “Manías”, todas, que han visto reflejadas en esta pequeña obra de Helene Hanff 84, Charing Cross Road quienes se han concedido el privilegio de leerla.

Helene Hanff (1916-1997) fue una escritora estadounidense autodidacta que desarrolló la mayor parte de su carrera escribiendo guiones televisivos así como colaborando con revistas o periódicos de la talla del New Yorker. Escribió también varias obras de teatro, que si bien contaron con la admiración de algunos productores de Broadway, no llegaron a pasar por ese prestigioso circuito.

La fama le llegó, para su asombro, con 84, Charing Cross Road, una recopilación de cartas entre ella y los empleados de una librería inglesa, que fue llevada a la gran pantalla así como al teatro Nederlander de Broadway. Adaptaciones que, sin embargo, no contaron con su participación a pesar de su experiencia como guionista.

En 1949, Helene Hanff envió su primera carta desde Estados Unidos a una librería en Londres, Marks & Co, con el afán de conseguir un libro. La primera de muchísimas otras que demostrará que ni la distancia, ni el tiempo, ni el hecho de no haber visto nunca a una persona, son impedimentos para forjar una bonita amistad.

Carta a carta, comenzarán a compartir mucho más que su pasión por los libros, descritos en varias misivas como joyas inigualables. El tono desenfadado y tantas veces divertido de las cartas de  Helene, sumado a su generosidad, no solo logrará  dulcificar la solemnidad de las respuestas de Frank, el hombre que se encarga de conseguirle los ejemplares, sino que además ampliará su correspondencia al resto de los empleados de la librería.

Conocedora del racionamiento que vive Inglaterra por la resaca de la guerra, Helene comenzará a mandarles alimentos. Envíos valorados por ellos como verdaderos tesoros y que sin duda propiciará el inicio de una amistad  que durará dos décadas.

Una joya literaria, una alabanza a los libros, pero sobre todo a ese tipo de amistades capaces de sortear fronteras y distancias. Uno de esos ejemplares en los que una dice “Voy a leer un par de páginas más y mañana sigo” y termina, incapaz de abandonarlo, leyéndolo de un tirón.

 

 

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